Wednesday, April 12, 2017

"somos libres; somos sagradas; somos brujas; somos diosas; estamos vivas y no estamos solas".

Una burgalesa se desnuda en una catedral de Guatemala para reivindicar el cuerpo de la mujer "sin culpa"

REPORTAJE GRÁFICO: MISHA ORLANDINI / ANDRÉS RODRÍGUEZ
El Parque Central de Ciudad de Guatemala es un hervidero de personajes novelescos. Desde el predicador que clama a la ciudadanía que se redima de sus pecados hasta el vendedor de un producto "mágico" para limpiar los riñones, o el adivino que, con los ojos tapados, averigua el pasado y el futuro a cambio de unos pocos quetzales. Sin embargo, lo que aún no se había visto era pasearse a una mujer desnuda a pocos metros de la Catedral de Ciudad de Guatemala. Una simple túnica rosa transparente con capucha tapa el cuerpo de Clara Macías Carcedo, una artista de 32 años nacida en Burgos y que desde hace seis reside en Ciudad de México.
Con el pseudónimo de Maga, Macías decidió hace una performance "transgresora" en la capital de Guatemala para reivindicar el cuerpo de la mujer "sin culpa". Para ello, vestida con una túnica que transparentaba todo su cuerpo desnudo, entró en el umbral de la misma Catedral para depositar un ramo de flores ante la mirada atónita de los feligreses, que no se creían lo que estaban viendo.
Tras salir de la Catedral, la artista, que acudió a Guatemala para participar en el Festival Internacional de Performance Forma y Sustancia, se reclinó en el suelo junto a una pequeña fogata. Allí comenzó a mirar al público y dijo en repetidas ocasiones "somos libres; somos sagradas; somos brujas; somos diosas; estamos vivas y no estamos solas".
Macías asegura a FCINCO, que su objetivo era hacer una performance para hablar de las mujeres "desde el espacio sagrado, teniendo en cuenta que dentro de la religión católica y de otras confesiones nos han negado ese espacio, ya sea por moral o por lo que sea". Así, revela que llegó a pedir a distintas iglesias de Guatemala que la dejaran realizar un ritual en su interior, pero "lógicamente no me dieron el permiso y me miraban con cara de que estaba loca".

"Temía la reacción, pero nadie dijo nada"

"Sí tenía miedo en cierta medida de las posibles reacciones de la gente, pero siento que no ofendí a nadie. Lo hice con mucho respeto y amor, de forma que nadie me increpó", confiesa. Así, la artista destaca que la performance fue "muy hermosa" porque, a pesar de que hay "muchos prejuicios" respecto al desnudo y pudo entenderse como un "insulto" para ciertas personas, "nadie dijo nada".
Para Macías, era "interesante" usar el cuerpo desnudo de la mujer como herramienta para la performance, denominada Por qué la rebelión es como el pecado original. Así, tacha de "absurdo" que se considere que el cuerpo de una mujer desnuda entrando en una catedral es un "gran pecado", a pesar de que "el arte sacro está lleno de mujeres desnudas y nadie lo critica". "Eso me deja siempre con una sensación de doble moral e hipocresía de la sociedad ultra católica y patriarcal en la que vivimos, donde el cuerpo de la mujer se sigue consumiendo como un bien más", censura.
Admite que se autodefine como feminista, si bien precisa que no cree en posturas "radicales", sino en lograr una igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Sin embargo, lamenta que, a pesar de que parece que está de moda hablar sobre la igualdad, la consecución de este objetivo "aún está en pañales". Macías reconoce que ésta ha sido la performance "más transgresora" que ha realizado, y explica que, en los últimos años, se ha centrado en rescatar la vida de las mujeres artistas "olvidadas por la historia", al tiempo que ha revisado, a través de la magia, diferentes filosofías y religiones que, en su opinión, "hablan de lo mismo".
"Me interesa transgredir las morales que llevamos reproduciendo desde hace siglos, y que nos hacen daño tanto a hombres como a mujeres", explica, a la vez que subraya que, como actriz, se niega a asumir papeles en los que la mujer repite patrones machistas y que "no aportan nada bueno con unas ideas de la belleza y el cuerpo perfecto muy equivocadas". Así, la artista burgalesa considera que los modelos de masculinidad y feminidad que se representan en las series y películas están "muy obsoletos", y esto genera "problemas muy serios de autoestima" en las mujeres a la hora de aceptar su cuerpo tal como es, "sin tener que responder a los cánones de las revistas y las top models".

Una coincidencia paradójica

Por otro lado, señala que otra de sus líneas de trabajo consiste en rescatar la simbología de las brujas, porque eran "mujeres sabias y transgresoras que tenían un conocimiento y vidas diferentes". Frente al arte "decorativo y conceptual" que es "más elitista", Macías defiende la performance debido a su capacidad para "intervenir en la realidad", a pesar de que es una disciplina "muy incomprendida", porque carece de valor económico en el mercado.
En este sentido, destaca que hacer una performance como la suya en Ciudad de Guatemala responde a los deseos que tiene mucha gente de que "pase algo fuera de lo común" como el hecho de que una mujer desnuda entre en la Catedral. Por eso, asegura que fue "muy emotivo" porque cada vez había más personas y se generó una "comunicación muy hermosa tras mirarnos a los ojos y emocionarnos".
Durante la performance, que duró unos 20minutos, la artista coincidió con una manifestación que se celebraba a esa hora a favor de la pena de muerte, convocada por un grupo conservador que defiende esta medida para luchar contra los altos índices de criminalidad que dejan 14 muertos diarios en Guatemala. Macías reconoce que se generó una "tensión extraña" si bien todo sucedió desde el "máximo respeto".
Finalmente, Macías reconoce que quizá no volvería a repetir su performance , teniendo en cuenta que ha tenido "repercusiones íntimas un poco bestias" a nivel familiar, un círculo en el que algunas personas cercanas no han llegado a entender por qué se desnudó para entrar en una catedral. "Incluso algunos amigos me han regañado", lamenta.

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