Saturday, April 29, 2017

Los 27 cierran filas contra Londres

La 'premier' Theresa May saluda al presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker en Londres. REUTERS
Los jefes de Estado y de Gobierno se reúnen este sábado para hablar del Brexit. Dublín pedirá que Irlanda del Norte entre en la UE si el país se reunifica
Dinero, Irlanda del Norte y el futuro de las agencias europeas en suelo británico. Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 se reúnen este sábado en Bruselas para hablar del Brexit, la negociación y las consecuencias muy inmediatas. Y estos tres temas son los que monopolizan la atención estos días, por delante incluso de los derechos de los ciudadanos europeos cuando se formalice el divorcio.
"Nunca antes se había visto esta unidad. Estoy sorprendido por lo rápido que se han puesto de acuerdo los Estados, nos han sobrado reuniones", explica una alta fuente europea en la víspera del encuentro. Los 27 tienen que aprobar este sábado las directrices ('guidelines') de la negociación. El pasado 29 de marzo el presidente del Consejo, Donald Tusk, hizo circular su propuesta entre los países. Ahora, un mes después, los primeros ministros y presidentes tendrán que dar el visto bueno al documento final, con algunos cambios, precisiones y detalles, pero sin cambios sustanciales en el fondo.
"Necesitamos permanecer unidos como UE a 27. Sólo así lograremos concluir las negociaciones" y esta unidad "también es en el interés de Reino Unido", apuntó Tusk a su llegada a la cumbre de mandatarios en Bruselas, sin la primera ministra británica Theresa May. "
"Todos queremos una relación estrecha y fuerte con Reino Unido, no hay ninguna duda de ello", añadió Tusk, para después recalcar que antes de abordar ese asunto es necesario "resolver el pasado". Las conversaciones sobre el Brexit serán tratadas con "genuino cuidado, pero con firmeza", explicó el presidente del Consejo, porque es "la única manera" de avanzar.
La del fin de semana será la primera Cumbre oficial tras la notificación de activación del artículo 50 y es un requisito legal. Comenzará a las 12.30 con una intervención del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. Y seguirá con los líderes, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el negociador jefe, Michele Barnier. "Está invitado para que se familiarice con las sensibilidades de los países y para demostrar la total confianza en su trabajo, hasta ahora y para el futuro", indican desde el Consejo.
Reino Unido empieza, poco a poco, a comprender la magnitud del desafío. En Bruselas sorprende el candor británico hasta la fecha y la sorpresa de May por encontrar una posición única y firme al otro lado. La inclusión de la cláusula 22 sobre el futuro de Gibraltar cogió con la guardia cambiada a May. Y ahora el tema irlandés sacude de nuevo Londres, pues Dublín ha presionado para la inclusión de una cláusula muy concreta.

El problema irlandés

El texto preliminar dice así: "El Consejo Europeo reconoce que el Acuerdo del Viernes Santo provee expresamente un mecanismo consensuado por el que una Irlanda unida puede ser realidad a través de medios pacíficos y democráticos. Y en lo que a esto respecta, el Consejo reconoce que, según la ley internacional, el territorio resultante sería por lo tanto parte de la UE".
Es decir, que a diferencia de lo que ocurre en el caso escocés, si las dos irlandas se unieran, el país resultante sería o seguiría siendo miembro de pleno derecho. Los diplomáticos lo comparan con la reunificación alemana. Y aseguran que nada tiene que ver con Escocia, que cuando se consume el Brexit quedaría fuera de la UE automáticamente.
"Irlanda quiso desde el inicio incorporar el acuerdo del Viernes Santo de alguna manera en el contexto del Brexit. No por el Brexit en sí, sino como reflejo de una realidad política que les afecta. Todo el mundo estuvo de acuerdo a la posibilidad de contemplar esa realidad irlandesa. De cara al Consejo, el primer ministro pedirá que se recojan algunas ideas del acuerdo de Viernes Santo, que es entre dos estados miembros y soberanos y que dice que, si hay acuerdo por parte de UK, Irlanda del Norte quiere integrarse el norte en Irlanda, podrá hacerlo en virtud de esos acuerdos. Habrá alguna referencia", confirman.
Entre algunos diplomáticos comunitarios hay cierto temor a que Reino Unido lo interprete como un nuevo desaire tras el de Gibraltar. Pero entre los países importantes hay cierto consenso en que la ley es muy clara y que hasta Londres lo admite. Y, por qué no decirlo, cierta satisfacción en poder meter el dedo en algunas heridas abiertas, en todo lo que pueda debilitar un poco la posición del otro bando.

La pista del dinero

Donde hay cierto consenso es en que el tema del dinero va a ser uno de los más complicados junto a cuándo empezar a negociar la relación futura entre Reino Unido y la UE. Londres querría discutirlo desde el primer día, pero las directrices, en la línea de los Tratados, dicen que sólo ocurrirá cuando los 27 crean que hay avances importantes en los temas de salida. "Depende del juicio político de los líderes. Si va bien podría ser este año. Ellos evaluarán si basta o no. Con la recomendación de Barnier", explican altas fuentes europeas.
"Cuando identifiquemos que hay las bases suficientes de un acuerdo que nos parezca que contenga suficientemente los intereses nuestros en todos los ámbitos. Intuyo que en el tema de los derechos de los ciudadanos va a ser más fácil y el Presupuestario, más complicado", completa una alta fuente diplomática.
"No es sólo una cuestión de táctica. Dado el marco temporal limitado para concluir las conversaciones, es el único acercamiento posible", explica Donald Tusk en la carta formal enviada a los 27 el viernes. "En otras palabras: antes de discutir nuestro futuro debemos arreglar nuestro pasado".
En la parte europea creen que si "hay suerte" y "todo se da bien" es posible que a final de año pudiera haberse resuelto lo principal. Algunos países, como los del Benelux, proponen que se pueda cerrar una fase y hablar del marco legal futuro incluso sin un acuerdo total sobre el dinero y la factura de salida. Que con acordar la metodología sea suficiente. Pero otros, mucho más escépticos, prefieren números cerrados sobre la mesa antes de pasar página. Y ven extremadamente complicado que pueda ocurrir en unos pocos meses.
Algunas voces se preguntan si es sensato dejar abiertas estas cuestiones y poner en la picota a Michel Barnier. En algún momento él tendrá que mojarse y decir que considera que hay suficientes avances. Pero luego quedará en manos de los líderes respaldarlo o no. Y si no están de acuerdo pueden dañar su credibilidad. Quizás, piensan algunos países, sería mejor definir desde el principio qué será suficiente, con el menor margen de incertidumbre posible.
"Las 'guidelines' dan una cierta certidumbre sobre los objetivos. Luego la Comisión debe convertir eso en metodología de valoración. El Consejo, viendo la autoridad presupuestaria de la Comisión Europa, tiene bastante orientado el debate. Y la Comisión por razones de interés propio va a ser muy firme en este debate", relativiza una fuente diplomática.

El futuro de la Agencia del Medicamento

El tercer asunto importante que se tratará el sábado por primera vez es el futuro de las dos agencias que están en suelo británico: la Autoridad Bancaria Europea y la Agencia del Medicamento. Para la segunda ya hay más de una decena de candidaturas firmes, entre ellas de la de Barcelona.
"Tusk y Juncker propondrán un procedimiento general para el cambio de las dos agencias, que deben permanecer en territorio europeo. La intención de ambos es proponer tomar una decisión sobre el procedimiento y los criterios en el mes de junio. Su hoja de ruta de cómo debe hacerse", explican desde su entorno. Ver qué criterios se tienen en cuenta, qué da puntos. La Comisión Europea debe hacer una evaluación técnica y a partir de ella los Estados Miembros decidirán en el Consejo. Es decir, que dependerá del peso político y de los esfuerzos al máximo nivel de los gobiernos.
El objetivo es que antes de junio estén claros los plazos y que, quizás incluso este sábado, los líderes pongan una fecha máxima para que se tome la decisión, porque la mudanza de ciudad y de país es complicada y hay muchos trámites que salvar.

Qué pasa ahora

Cuando los líderes aprueben las directrices (y nada hace pensar que no vayan a hacerlo rápidamente), la pelota pasa al tejado de la Comisión Europea. El equipo de Barnier lleva un mes trabajando en una propuesta técnica, sus propuestas concretas a partir de las líneas generadas esbozadas por Tusk y que deben ser ratificadas este fin de semana.
El miércoles, el Colegio de Comisarios de la UE debe aprobar esa propuesta. Y entonces el equipo de Barnier se sentará en una mensa con los embajadores de la UE y los llamados 'sherpas', los negociadores de cada Gobierno, para concretar perfectamente el mandato y sus límites.
"No todas, pero ya están fijadas algunas reuniones y tenemos claro cuál será el formato para negociar el mandato. La semana que viene ya hay una de esas, el viernes. Todo debería estar finalizado para el Consejo de Asuntos Generales del 22 de mayo", explica una fuente diplomática.
Traducido: cuando Juncker y los comisarios den el visto bueno Barnier y los embajadores pulirán los detalles y en menos de tres semanas estará todo listo para empezar.
Es cierto que las elecciones británicas del 8 de junio retrasarán un poco el inicio formal, pero en Bruselas se da por hecho que ganará Theresa May y que su equipo será el mismo, por lo que a mediados de junio arrancará formalmente la negociación.

No comments: