Saturday, April 01, 2017

EL CADUCEO ANTIGUO Y LA TRADICIONAL CELEBRACION DEL AÑO NUEVO EN BULGARIA CON "SUROVACHCA"

Las evidentes semejanzas entre el antiguo atributo divino - el cetro de Hermes-, conocido como caduceo, y la “surovachca” búlgara (llamada también “surovacnic”) ha despertado nuestra pregunta: ¿Podría haber otras similitudes en cuanto al significado o la finalidad entre los dos objetos sagrados?


Fig. 1. Surovachca, el cetro de Hermes y el cetro del arcángel Gabriel

¿Cuáles son la presencia y el significado del caduceo, llamado también queriqueón del griego: “vara de olivo adornada con guirnaldas”?

El caduceo es uno de los símbolos más antiguos. Se encuentra su imagen sobre la copa del rey del antiguo Lagash - Gudea -, de alrededor del año 2600 a. C. Está representado también sobre las monedas más antiguas que conoce la humanidad: las de los pueblos tracio-pelagianos (derones, jones, odrisianos). Con las regiones de Tracia se relaciona también el caduceo como emblema del dios Hermes quien, según Heródoto, era la divinidad de los reyes tracios.

En la mitología egipcia el Hermes tracio era conocido como Toth (Thoth, Tehuti). Es más, antes de su llegada a Egipto, según Apuleyo, Hermes-Thoth había estado en los Balcanes. El lugar de su estancia es conocido como el Argus Pelagiano. El geógrafo de la Antigüedad, Estrabón, señala con este nombre la región de la Tesalia del Norte (que hace límite con Macedonia) y, más exáctamente, los lados orientales de los montes Pindo y Gramos. Cuando Hermes-Thoth deja el Argus Pelagiano, parte para Egipto y una vez allí comparte todo su saber. Según la leyenda dejó a los egipcios los conocimientos de astrología, la escritura, la medicina, la fundición y la magia. Por ello el faraón egipcio Jufu (Queops) construyó la famosa pirámide en su honor. La leyenda transmitida por Apuleyo atestigua el desarrollo de la civilización paleobalcánica (tracio-pelagiana), anterior a la expansión griega, juzgada injustamente como inferior y de existencia casi ignorada. Nuevamente en Heródoto se encuentra la aclaración que los brugoi balcánicos - conocidos más tarde como frusios, frigios, pero también vrugaroi-, son el pueblo más antiguo conocido del mundo, parecer compartido también por los egipcios.

Este Hermes-Thoth tracio-egipcio está conocido en la mitología aria y persa con los nombres de Mihra y Mer: Mithra , por influencia del griego. En la mitología griega, a su vez, Hermes (Ermis) es el mensajero de Zeus (Deu) que se corresponde con el Mer-curio romano cuyas funciones se han reducido, con el tiempo, hasta la protección de los viajeros y comerciantes.

Probablemente el nombre tracio del dios Hermes fuera algo parecido a German (guerman, yerman) con el que se ha conservado en el búlgaro actual también en numerosos topónimos formados por diferentes variantes de german y gramada . En los cantares tradicionales y algunos ritos folclóricos se le nombra como el "Germán de los granizos".

La representación más común del caduceo es el palo con dos serpientes enroscadas en sentidos contrarios. La punta puede terminar ora en bola, ora en cruz, ora en alas. En ocasiones se prescinde del palo, reduciéndolo a las dos serpientes. Esta es su representación en las monedas tracio-pelagianas (pelazgianas). Las serpientes de la época helenística son aladas, con lo que se subraya su carácter celestial y sagrado.

La literatura suele dar las más variadas explicaciones al significado simbólico del caduceo, reconociendo siempre su dualidad. Las definiciones suelen derivarse de las oposiciones alquimistas como “fuego-agua” y “mercurio-azufre” o las modernas “interpretaciones estructuralistas” de “principio masculino y femenino”, “dos serpientes emparentándose en un falo erizado” , etc.

Una curiosísima explicación llamó de manera especial nuestra atención, sobre todo por su aspecto cosmológico, que revela tanto el parentesco semántico, como el ritual entre el caduceo y el survácnic búlgaro. La debemos a Kurt de Gebein quien remite, a su vez, a Atenágoras y Macrobio.

El “palo dorado” (vara dorada) alrededor del que están enroscadas las dos serpientes representa, según ese autor, el ecuador . Pero, y ¿qué significan las dos serpientes representadas, en ocasiones, como aladas? En las representaciones antiguas las alas suelen simbolizar el cielo (los cielos) y el tiempo. En líneas generales también las serpientes enroscadas sugieren el significado del paso del tiempo, pero según el mencionado autor se trata específicamente de una masculina y otra femenina que denotan la trayectoria solar ( varón-día-sur) ; y la lunar ( hembra-noche-norte) a lo largo del paso rítmico del tiempo considerado por años solares .

La serpiente clara (blanca) masculina representa al sol, o sea, su trayectoria visible en la esfera solar (eclíptica) correspondiente a un año, mientras la oscura femenina simboliza la noche. El aumento de su distacia con respecto al palo (el ecuador) significa el crecimiento del día y la consecuente mengua de la noche a lo largo de la primera mitad del año y el proceso contrario durante su segundo período (semestre).

Durante el año ( solar ) el sol sale cada día más al Este, pasando por las 12 constelaciones del zodíaco que han demarcado desde la antigüedad el espacio entre el ecuador y la eclíptica. En este movimiento la trayectoria solar cambia su posición a uno y otro lado del ecuador terrestre. Por ejemplo, durante los seis meses “estivales” , entre los equinoccios de primavera (21.03) y otoño (21.09) el sol describe la órbita de este movimiento en el hemisferio “de arriba” ( norte ), mientras que durante el semestre “invernal” se halla en el hemisferio sur: debajo del ecuador.

Si trazaramos la órbita solar anual pasando por cada uno de los signos del zodíaco y calcularamos su posición de hace alrededor de 2 200 años, obtendríamos este dibujo:


Pero, en realidad, la situación de las constelaciones en la bóveda solar actual ha cambiado desde aquel entonces con un signo hacia el Oeste, así que el cuadro obtenido es el siguiente:


Así, tomando la vertical del esquema como la función sinus que significa la longitud (duración) del día y la noche, obtenemos su rítmico crecimiento y mengua a lo largo de un año, como en el dibujo:



La “surovachca búlgara” es un objeto ritual utilizado precisamente en la celebración del Año Nuevo. Hay que recordar, también, que actualmente se hacen coincidir en el tiempo estas celebraciones de cambio de año con el día del solsticio de invierno , por razones obvias y que hoy en día tenemos un retraso de siete días. La atenta observación del último dibujo explica los porqués de la utilización de la surovachca búlgara que puede reconocerse como un tipo “equinoccio” (Fig. 2ª) y otro “solsticio” (Fig. 3).


Fig . 2A. “Surovacnic” tipo “equinoccio”; B) su variedad “Surovisca” con la corteza pelada en espiral; C) Mártenitza búlgara que guarda relación directa con esta simbología solar.

De la época romana data la reforma que traslada la celebración del Nuevo año del día del equinoccio de primavera al del solsticio de invierno , en las conocidas como calendas januarias o la Kóleda (Navidad) búlgara ( nota del traductor ). Anteriormente los tracios, al igual que el resto de pueblos arios, celebraban el cambio de año en el día del equinoccio de primavera que para ellos era el 1 de Marzo , llamado “kolend ” que significa literalmente “quien da a luz”. En realidad cada mes del calendario romano empezaba por los días de luna nueva que lo “engendraban” (calendas). De allí vino también el término calendario, pero lo interesante es advertir que los búlgaros son de los pocos pueblos europeos que han mantenido esta ancestral celebración de su “Año Nuevo” (el 1 de Marzo) sin perder la noción de la despedida con lo antiguo: las hogueras que se prenden en este día simbolizan tanto la despedida con lo viejo, como el nacimiento de lo nuevo. La fiesta está conocida con el nombre de “Létnic” (Estival). Parecidas festividades en el mismo día y con simbolismo muy parecido conservan también los iranios (arios) occidentales, los kurdos, que son los herederos de los caldeos (cold-/cord-) que llaman la fiesta “nev roz” que significa “ verano nuevo ” (hay que advertir que los idiomas eslavos cuentan, generalmente, los años por veranos y los períodos por semestres, nota del traductor ).

Significativos son también las demás fiestas del tradicional “calendario” búlgaro a lo largo del mes de marzo: los Santos Inocentes (Mladentzi: 09.03) y la Anunciación (Blagoveshtenie, Blágovetz, Blagoetz, etc. -25.03). Después del análisis exhaustivo de la iconografía de la Anunciación se puede constatar que la representación del arcángel Gabriel quien da la “buena nueva” (blaga vest) a la Virgen María se acompaña de un cetro específico en el que se puede reconocer el caduceo de Hermes (German/Thoth). Por lo menos una de estas fiestas o, quizás, las tres habrían estado en relación directa con el día del equinoccio de primavera. Para la celebración de Baba Marta (“Estival”) ya se ha advertido que es calenda (engendrador), mientras que para el día de los 40 Santos inocentes (Mladentzi) existe la leyenda que en él “el sol se da la vuelta para clavar 40 agujas ardientes en la tierra”, mientras que el día 25 de marzo (la Anunciación de la sagrada concepción de la Virgen) guarda relación directa con el de la Navidad celebrada el 25 de diciembre: la popular Koleda del Hijo-Sol (fiesta del nacimiento del sol invictus), aunque celebrada con 3 días de retraso con respecto al día del solsticio de invierno . Es obvio que se trata de una interpretación místico-religiosa del ciclo cósmico marcado por la relación entre el equinoccio de primavera y el solsticio de invierno. El surovácnic de la Fig. 3 representa visualmente que se trata de 6 más 3 meses (9 en total): la cuenta exacta de la preñez de la Theotokós (gr. ‘madre de Dios') con el Hijo de Dios . Su símbolo común es la cruz que precede, con mucho, la época cristiana.

En el caso de la mártenitza (Fig. 2C) las dos fibras entrelazadas simbolizan claramente las dos serpientes: la roja (el sol) y la argento-blanca (la luna). Se transmite, así, inequívocamente el sentido original del paso cíclico del tiempo, que encierra también el surovacnic búlgaro. Los dos filamentos-serpientes de la mártenitza simbolizan, en realidad, las trayectorias de las dos lumbreras del cielo: el sol y la luna; el cambio rítmico del día y la noche durante el ciclo del año solar.


Fig .4. El caduceo (surovacnic) como símbolo de los equinoccios y solsticios del año solar.

Notas:
1. Texto extraido según el artículo original de Mílosh Siderov (en búlgaro).-
2. Referencia de la autora: http://usuarios3.arsystel.com/eremia/index.htm

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