Monday, March 27, 2017

Susana Diaz la nueva mujer de verde. 23 años el partido de la gente

Los superpoderes de Susana


Susana Díaz quiere liderar un PSOE que vuelva a ganar
Hubo un tiempo en el que la familia socialista era feliz y no lo sabía. Los tiempos de Felipe, Alfonso y José Luis. Duramente castigada en su autoestima, esta familia quiere volver a ser feliz -es decir, a ganar elecciones- y busca su redención política en un nuevo líder o lideresa. Dos hombres -el rebelde Sánchez y el apacible López- se habían apuntado a la carrera. Faltaba la mujer. «Esperando a Susana», la salmodia que han entonado durante años las caras más reconocibles de la aristocracia socialista, ha llegado a su fin. Susana ya está aquí. Como La Pasionaria. «Sí, sí, sí, Susana está en Madrid».
La espera se hizo larga y el estreno era de campanillas. Ella lo sabía y por eso en su presentación como candidata a las primarias, lo dio todo. Susana Díaz al natural, derramó el empuje, la fuerza, el vigor, la pasión, el nervio, la furia y la electricidad que han enamorado a Rodríguez Zapatero. Una fuerza de la naturaleza -dice el ex presidente y su más rendido admirador-, que asistió encandilado a la faena de la andaluza. Díaz fue esa actriz dispuesta a vaciarse en escena -física y emocionalmente- para no defraudar las expectativas. Si Sánchez utiliza el canto de La Internacional para erizar el vello izquierdista de los asistentes a sus actos, Susana se utilizó a sí misma como corriente eléctrica. La mujer de la casta de los fontaneros que vive como piensa y piensa como vive, la dirigente leal al PSOE, la política comprometida con los desheredados de la tierra. Todas ellas dejaron epatado al frío pabellón de Ifema y a muchos asistentes al borde mismo de las lágrimas.
En los actos de campaña de Pedro, la pasión teñida de rabia por la abstención va de abajo arriba. Son los militantes quienes contagian a un orador más bien frío. En la presentación de Susana, la pasión teñida de rabia por recuperar el PSOE perdido en las urnas viajó desde el escenario a las gradas. La oradora se vino tan arriba que a los militantes les resultaba difícil empinar sus aplausos por encima de la cumbre de aquellas cuerdas vocales. Consciente del ánimo calamitoso instalado entre la militancia, Susana Díaz agotó las palabras que figuran en los manuales de autoayuda y motivación dedicados a las personas que han sufrido reveses, traumas, pérdidas o amputaciones en sus vidas.
Los teloneros ya la habían coronado de elogios antes de su actuación. «Hola Susana, hola a la alegría, al coraje, a la valentía, a la fuerza, a la determinación, a la emoción, a la pasión, a las lealtades», le dijo el alcalde de Cornellá. «No permitiremos que te toquen ni un pelito, Susana, vamos a desterrar todo el machismo, eres la persona que necesita este partido, la ambición, el rigor, la valentía y el compromiso», le dijo Matilde Fernández. «Susana y yo estamos juntos, quiero que los miles y miles de militantes nos vean juntos», dejó sobre el escenario Madina. Pero fue la joven cántabra Estela Goikoetxea quien, con una referencia musical contemporánea, acertó a definir lo que el PSOE de Susana espera de Susana. La canción es del grupo Izal, se titula La mujer de verde y dice así: «La mujer de verde se ha vuelto a poner el traje para rescatarme. Sé que ella quiere regalar sus superpoderes e igualarse a los demás. Dame una señal».

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