Sunday, January 08, 2017

Una grabación muestra al primer ministro Netanyahu negociando favores con un empresario israelí

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una reunión de su Gabinete el pasado 1 de enero. AFP
"El primer ministro está metido hasta el cuello en investigaciones y no tiene mandato moral y público para decidir asuntos cruciales de Israel porque existe el temor real de que tome decisiones basadas en el interés personal para su supervivencia política y no en el interés nacional". Rotundas palabras que no pertenecen al actual líder de la oposición israelí, Isaac Herzog, sino al que lo fuera en 2008. Era Benjamín Netanyahu y el primer ministro al que interpelaba, Ehud Olmert.
Aquel mensaje de entonces se vuelve ahora en su contra ante la investigación policial abierta por dos casos de supuesta corrupción. Una ironía del destino que Olmert disfrutaría si no estuviera entre rejas. ¿Pasará lo mismo con Netanyahu?, se preguntan en la Knésset (Parlamento israelí) ante lo que puede ser la principal amenaza del líder conservador, en el poder desde 2009.
Netanyahu ha sido interrogado dos veces esta semana: la primera vez el pasado lunes, sobre la presunta recepción irregular de valiosos regalos; y la segunda, durante cinco horas el jueves, sobre el caso considerado más serio, en el que se imputan delitos mayores, aunque no se han precisado cuáles.
El diario Haaretz revela este domingo que la policía tiene en su poder una conversación grabada entre Netanyahu y un empresario en el que ambos se ofrecen "beneficios mutuos". Su contenido decidirá si se imputa o no al primer ministro, lo que abre la posibilidad de dimisión en los próximos meses. En la oposición ya piden que deje el cargo hasta que finalicen las investigaciones.
Habituado y cómodo en duelos internos (Herzog, el centrista Yair Lapid y especialmente en la derecha con Avigdor Lieberman y Naftali Bennett) y externos (el presidente palestino, Abu Mazen, y sobre todo Barack Obama), Netanyahu inicia 2017 con uno imprevisible. En este duelo no depende de su agudo olfato político sino de los ojos y oídos de la unidad especial de investigación 433 de la Policía israelí.

Regalos de mucho valor

Al llegar este jueves a su residencia en Jerusalén para interrogarle por segunda vez en tres días (ocho horas en total), los investigadores le leyeron sus derechos: "Sepa que todo lo que diga puede ser usado en su contra en un juicio". Sospechan que Netanyahu y miembros de su familia recibieron de forma ilegal y sistemática regalos de mucho valor de un empresario israelí y otro extranjero. En tal caso, también podría cometer un delito de conflicto de intereses, ya que uno de los regaladores tiene negocios en Israel.
El productor de Hollywood Arnon Milchan, israelí, habría regalado puros y bebidas alcohólicas de gran coste al matrimonio Netanyahu. "No está prohibido recibir de un amigo un puro como regalo", replica su abogado. Netanyahu no niega regalos de su íntimo amigo pero afirma que no cometió delito alguno. Según reveló ayer el Canal 10, Netanyahu pidió a John Kerry que ayudara a Milchan para regularizar su visado estadounidense.
El caso 1.000 se convirtió en pesadilla de Netanyahu cuando hace un mes la policía recibió una "información muy valiosa" que posibilitó la apertura de la investigación por parte del fiscal general, Avijai Mandelblit. Entre los 50 testimonios, el soplo habría llegado de un allegado suyo.
Las buenas noticias para Netanyahu, como amplifica en su plataforma preferida (Facebook), son el cierre por falta de pruebas de dos expedientes del pasado: financiación electoral ilícita en 2009 y duplicación de facturas de viajes sufragados por millonarios extranjeros.
Las malas noticias es que al caso 1.000 le acompaña el caso 2.000. Envuelto en una capa hermética, encierra sospechas mucho más graves. Otra mala noticia es que si Mandelblit ha decidido investigar al hombre que le eligió para el cargo hace un año y su ex jefe cuando era secretario de Gobierno, significa que los agentes tienen algo realmente sólido entre manos.
No es la primera vez. A finales de los 90 y tras ser jefe de Gobierno, el entonces fiscal general, Elyakim Rubinstein, decidió cerrar un caso parecido pese a que la Policía recomendó llevarle a los tribunales. Rubinstein se limitó a un duro informe público contra su actuación. Con una diferencia de casi 20 años, Netanyahu es investigado ahora por el pecado: la tentadora relación con multimillonarios en la que supuestamente Bibi recibiría donaciones, viajes y regalos, y ellos acceso al despacho más importante de Israel.
"No habrá nada porque no hay nada. Les recomiendo que no se apresuren con las celebraciones", afirma apuntando a periodistas y políticos mientras el Likud denuncia "una campaña para acabar con el Gobierno de derechas".
Netanyahu lidia con dos sorpresas que se resumen en dos cifras: 2334 (resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra las colonias) y 433 (unidad de investigación policial).
La caricatura del diario Maariv combina el duelo diplomático con los países que votaron a favor de la resolución y los interrogatorios. Mientras dos investigadores salen de su despacho, Netanyahu comenta por teléfono a su secretaria: "¿No habíamos quedado que me llamarías en medio para pasarme urgentemente la llamada de un líder mundial que pide hablar conmigo?". Del otro lado del auricular, se escucha: "Lo siento, primer ministro. No encontré ninguno".

No comments: