Wednesday, January 11, 2017

Todo el mundo odia a George Soros


Hablamos de una fortuna de más de 26.000 millones de euros. Hace una semana, el diario proisraelí Algemeiner titulaba sin complejos "El odio a Israel se expande por la Open Society Foundations". El texto abundaba sobre donaciones millonarias que la fundación de George Soros (AKA Gyorgy Schwartz, Budapest, 1930) habría hecho a diversas organizaciones "anti israelíes", según se desprende de los más de 2.500 documentos internos de la organización aireados por el portal DCLeaks el 14 de agosto, los cuales, dicho sea de paso, no han trascendido demasiado en España. El diario llamó a estos documentos los "pequeños secretos sucios de Soros". El lobby israelí cree y difunde que el financiero es un peligroso antisemita y por eso lo odia.

Izquierdista, ultraliberal, sociópata, mesiánico, conspirador, maligno... Un supervillano. El autor de La alquimia de las finanzas se ha convertido en el comodín del público que lleva cinco décadas soliviantando al planeta.
Como rey de las tramas mundiales, estaría detrás de la caída del comunismo y del muro de Berlín, del derrocamiento de Dilma Rousseff, del tráfico mundial de drogas, las terapias del 'shock', de la crisis europea de los refugiados, del levantamiento del embargo a Irán y de la guerra en Ucrania. "¿Por qué todo el mundo ama a Warren Buffett y detesta a George Soros?"; es uno de los mantras que recorren Reddit, Twitter, Quora y otros torrentes de opinión... Veamos quién más lo odia.
EN HUNGRÍA LO ODIAN
Dijo el escritor judío Michael Gold en los años 20 que "Norteamérica es tan rica y tan opulenta porque se ha comido la tragedia de millones de emigrantes". Eso piensa hoy Soros de las gentes que pueblan Europa. El pasado 20 de septiembre, Soros publicó en The Wall Street Journal una carta titulada: "Por qué estoy invirtiendo 500 millones en los refugiados". Soros se convertía así en el primer gran actor privado en acudir a la "llamada a la acción" de Obama para afrontar la crisis de los refugiados no sólo desde lo público. "Invertiré en startups, empresas, iniciativas sociales y otros negocios fundados por los propios refugiados", señaló.
Pero esta y otras acciones prorefugiados del empresario han sido vistas por figuras como el primer ministro de Hungría, el ultraderechista Viktor Orban, como desestabilizadoras. El dirigente lo señaló como el culpable de que un millón de musulmanes entren en Europa. Soros es de origen húngaro, pero Orban cree que está detrás de los Clinton y de su idea de debilitar a Europa, y por eso lo odia.
EN RUSIA LO ODIAN
Soros no es ni más ni menos que un poder global. Como un estado, como la FIFA y Google, como un banco de inversión, el narco o el Partido Comunista Chino, con sus aliados y sus enemigos. O como la oligarquía rusa. En 2014, Putin expulsó a Soros y sus organizaciones del país por apoyar a Ucrania.
Últimamente, allí se le acusa también de conchabarse con la CIA en el caso de los Papeles de Panamá. Para el financiero, por su parte, "Putin es una amenaza mayor para Europa que el IS" (The Guardian, febrero), un personaje al que no hay que juzgar por lo que dice "sino por lo que hace", en referencia a los bombardeos en Siria o a su papel en la citada guerra de Ucrania. En Rusia, Soros está en la lista negra de malignos conspiradores, y por eso lo odian.
EN EEUU LO ODIAN
En el último World Economic Forum, Soros aprovechó una entrevista con Bloomberg para acusar a Donald Trump y su política anti inmigración de hacer "el trabajo del ISIS" en Estados Unidos. Mientras, tras diseccionar las filtraciones del portal DCLeaks, el Tea Party le señala como el principal donante de Hillary Clinton a las presidenciales de noviembre. Y lo es. Oficilamente, ha aportado 11,8 millones de dólares.
Hace una década, en su libro La era de la falibilidadSoros atacó con virulencia la política internacional del terror paranoico de George W. Bush. Desde entonces, el millonario es persona non grata entre los conservadores, una figura demoniaca que está detrás de todo lo antiamericano que hacen los norteamericanos, desde el movimiento Occupy Wall Street al más reciente Black Lives Matter. Los republicanos  creen que Soros piensa y Obama actúa, y por eso lo odian.
La última conspiración que se le achaca a Soros es que ejerce de puntal de una red secreta de intereses financieros controlados por las principales familias aristocráticas de Europa, incluida la Casa Real Británica. Esta red, conocida como el 'Club de las Islas', fue destapada la semana pasada por el periodista y escritor Daniel Estulin.
LOS ANTIDROGA LO ODIAN
Soros está a favor de la despenalización de la marihuana y otras sustancias hoy ilegales. En 2013, la Open Society financió una campaña a favor de la ley de regularización del cannabis en Uruguay, y en EEUU destina fondos a la ONG Drug Policy Alliance y a la oficina del Gobierno para América Latina, que participa en la Comisión Global sobre Política de Drogas. Algunos cifran su aportación a esta "cruzada" en hasta 80 millones de dólares en 20 años.
Soros piensa que mantener las drogas al margen de la ley perjudica al sistema. Además, el de la marihuana es un inmenso negocio que se desarrolla con suma rapidez en Estados Unidos -y que podría crear miles de empleos legales en España y generar ingresos fiscales-, donde 42 estados la han legalziado para uso médico.
En EEUU, algunos grupos prohibicionistas como Sam Action -respaldada por varios congresistas conservadores- lobbies del alcohol y del tabaco, gran parte del sector farmacéutico, sindicatos de policías, de trabajadores de prisiones privadas y de vigilantes de prisiones, la liga californiana de correccionales y la poderosa ONG carcelaria Corrections Corporation of America (CCA.com), han señalado a Soros como su principal enemigo, y lo odian.
LOS NEGACIONISTAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO LO ODIAN
La Open Society Foundations  (39 países y 900 millones de euros de presupuesto anual) da rienda suelta al pensamiento filosófico de Soros, centrado en que capitalismo y democracia tienen que ir de la mano, y en el concepto de "sociedad abierta" descrita por el liberal Karl R. Popper, quien fue su maestro.
Esta sencilla idea choca con no pocas fuentes de poder. Dos de ellas son la industria pesada y las eléctricas en EEUU, pues Soros ha donado durante estos últimos años decenas de millones a programas del Gobierno relacionados con el cambio climático y en torno a 30 millones de dólares a la Alliance for Climate Protection, que lidera el ex vicepresidente Al Gore, y por eso lo odian.
EN LA IGLESIA LO ODIAN
Nadie como el autor de best sellers Jim Denney en The new Reagan revolution (2011) ha descrito mejor la maldad que irradia el financiero de origen húngaro: "Soros es potencialmente más peligroso que una bomba nuclear. Actúa en la sombra y con determinación usando su dinero y poder para manipular nuestra economía y sistema político. Un misil nuclear puede destruir una ciudad. George Soros puede destruir nuestro estilo de vida".
Uno de los campos de actividad recientes de la Open Society Foundations es la iglesia católica. Soros financió con 650.000 dólares la visita del Papa Francisco a EEUU en septiembre de 2015. Los popes de la iglesia polaca afirman que busca demonizarles apoyando a colectivos LGTB, proeutanasia y proaborto. En Irlanda, algunos obispos provida anticipan que arderá en el infierno por aportar un millón de dólares al movimiento abortista.
En EEUU, medios ultracatólicos como LifeSite.com acusan a la OSF de apoyar a aquellos "obispos radicales" menos alineados con la jerarquía y de respaldar grupos críticos con el aparato en EEUU como Catholics for Choice, Catholics in Alliance for the Common Good y Catholics United. Los católicos ultraconservadores creen que Soros es un ateo militante desestabilizador y por eso lo odian.

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