Wednesday, December 21, 2016

El corazón también tiene neuronas

Aunque muchos no lo crean, nuestro corazón también siente, piensa y decide. En él se concentran cerca de 40.000 neuronas y toda una red de neurotransmisores con unas funciones muy concretas que lo convierten, para nuestra admiración, en una extensión perfecta de nuestro cerebro.
Algo que resulta curioso es que, cuando queremos referirnos a nuestra propia persona, es común llevarnos la mano hacia el corazón. Es algo automático, casi instintivo, como si una voz misteriosa y atávica nos indicara que justo ahí se localiza el centro de nuestro auténtico ser, de nuestra conciencia.
Esa voz no se equivoca del todo: la neurociencia es una ciencia siempre fantástica y reveladora que ofrece luz hacia esos procesos que a veces  intuimos pero que no terminamos de entender. El corazón está íntimamente vinculado al cerebro, tanto, que de hecho está enviándole información de forma constante e incluso activando o inhibiendo diversas áreas cerebrales según ciertas necesidades.
Te gustará saber, por ejemplo, que emociones como el amor y su manifestación a través del cariño, la ternura o la necesidad y cuidado nacen de este complejo excepcional de células, nervios, energía y electricidad que conforman lo que somos: una ingeniería perfecta lista para interrelacionarse con su entorno y con sus semejantes.
Te proponemos reflexionar sobre ello, te animamos a ir más allá de la simple metáfora de que “también pensamos con el corazón” para comprender todas esas maravillas concentradas justo ahí, en el centro de tu pecho.
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Sí, el corazón también es un órgano inteligente

El corazón es un órgano emocionalmente inteligente. Parece, sin duda, una extraña redundancia e incluso una frase demasiado poética como para darle auténtica validez. Sin embargo, pensemos un momento en lo siguiente: cuando cultivamos emociones positivas caracterizadas por la calma, el equilibrio y una satisfacción plena y auténtica, la frecuencia cardíaca está en armonía. Es rítmica y perfecta.
Sin embargo, factores como el estrés, la ansiedad o el miedo rompen por completo este equilibrio. Sus ondas, despuntan de pronto en picos nada armoniosos e incluso peligrosos. El corazón sabe bien que las emociones nos ayudan a conectar con otras personas. De ahí, y solo como ejemplo, que sea este órgano el que se encargue de producir determinadas hormonas, como la ANF, encargada, entre otras funciones, de estimular la liberación de oxitocina, la hormona del cuidado, el cariño o el amo

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