Thursday, May 12, 2016

"No tenían comida y bebían agua del mar filtrada. Lo de Marta y David ha sido supervivencia total"

Marta Miguel y David Hernández, en una foto cedida por la familia a...
Marta Miguel y David Hernández, en una foto cedida por la familia a EL MUNDO. CEDIDA

"Nunca temieron por su vida. Siempre han tenido gran fortaleza mental"
"Están muy bien, sólo tienen quemaduras, rozaduras y algo de deshidratación"
"Hola mamá, estamos bien, estamos aquí". Estas palabras, emitidas a través de una emisora militar malasia, ponían fin a la pesadilla de dos familias: las de Marta Miguel y David Hernández, la pareja de españoles desaparecida hace 10 días en aguas malasias, cuando realizaban una excursión en una lancha junto a otras dos personas.
La salvación de los náufragos llegó en forma de barco: un pesquero los divisó y los rescató en aguas territoriales vietnamitas en el mar de China Meridional, muy lejos de la zona de la que partieron. Desaparecieron el pasado 2 de mayo cuando navegaban en un lancha de entre 12 y 15 metros de eslora desde la isla malasia de Balambangan a Kudat, en Sabah. Un trayecto de dos horas que acabó convertido en una errática travesía de 10 días.
Diez días a la deriva en un espacio mínimo, bajo el sol, "bebiendo agua del mar filtrada con una bolsita y sin comida. Lo de Marta y Miguel ha sido supervivencia total", explicaba Luis Miguel, el padre de la joven, que durante todo el tiempo se mostró seguro de que su hija aparecería. "Marta cada día nos sorprende con una cosa nueva. Son personas muy positivas, muy fuertes, muy luchadoras, y aunque hemos llegado a dudar si estaban vivos o no, siempre hemos confiado en ellos".
"Nunca temieron por su vida. Sabían que iba a ser cuestión de días porque es una zona muy transitada y han estado siempre fuertes", explica a EL MUNDO desde Malasia Elisabeth, la madre de David. "Evidentemente lo han pasado muy mal. Imagina una barquita de apenas cinco metros con cuatro personas en altamar de noche", comenta aliviada a pocas horas de reencontrarse con su hijo.
"Aún no los he visto y las autoridades son muy cautas, pero sí sé que están perfectamente, que andan, hablan... Tienen las lesiones típicas de estar ocho días sentados en una barquita de cinco metros de fibra de vidrio: quemaduras, rozaduras en la piel por la humedad, algo de deshidratación...".
"Teníamos muchas esperanzas por su fuerza y sus ganas de vivir. Creo que han tenido mucha fortaleza y una gran capacidad mental. Son muy fuertes, muy equilibrados, acostumbrados a la aventura, al riesgo... Hacen buceo, siempre les ha gustado conocer países, viajar, ser personas de mundo", añade Luis Miguel. Por eso, iban muy preparados, lo que ha sido clave para su supervivencia.
Tras pasar la noche en una base militar malasia, Marta y David serán trasladados a Kota Kinabalu, capital del estado de Sabah, en la isla de Bormeo, donde serán sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico. Si todo está en orden, viajarán a España para reunirse con el resto de familiares [en Malasia se encuentran la madre y el hermano de David y la hermana y un tío de Marta].
Sin embargo, el espíritu aventurero del que hacen gala los jóvenes hace temer a ambas familias que la estancia en España no durará mucho, a pesar de la "aventura". "Les encanta la cultura malasia", explica Luis Miguel. "Creo que van a querer seguir con su aventura allí. Y son muy cabezones", remacha Sandra Hernández, hermana de David.
David Hernández, de 29 años, y Marta Miguel, de 30, del madrileño barrio de Chamberí, desaparecieron el pasado 2 de mayo cuando viajaban a bordo de una lancha junto al dueño del resort en el que trabajan, el chino Tommy Lam, y otra empleada del hotel de nacionalidad malasia, Armella Ali Hassan, quienes también han sido rescatados en perfecto estado.
Viajaban de isla de Balambanga hasta el distrito de Kudat. Según han explicado sus familiares, durante la travesía se averió el motor principal. Llevaban uno de repuesto, pero, al intentar sustituirlo, cayó al mar, y quedaron a la deriva. El hallazgo del motor por parte de un pescador, así como la infructuosa búsqueda de la embarcación en la que participaron nueve barcos, tres aviones, un helicóptero y un equipo de buceadores malasios, hizo temer lo peor. Que incluso sonara la palabra secuestro.

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