Sunday, April 24, 2016

Puigdemont acusa al Gobierno de atacar como «dragones feroces»

Puigdemont reivindica la lengua y la cultura catalana en el día de Sant Jordi
El presidente de la Generalitat anima a defender "la lengua y cultura catalanas"
El independentismo aprovechó el simbolismo de la Diada de Sant Jordi para escenificar una imagen de unidad dañada por las diferencias evidenciadas en el Parlament y el seno del Govern y, al tiempo, criticar a un Gobierno al que el president, Carles Puigdemont, equiparó con un«dragón feroz» que amenaza a los catalanes.
Las alegorías en las que el Gobierno español resulta ser la criatura alada y Cataluña el héroe mitológico son casi tradición en los discursos oficiales de Sant Jordi, sobre todo desde que el proceso soberanista tomara forma en 2012. El año pasado el entonces president, Artur Mas, aseguró que España era un dragón «que no respeta la dignidad de Cataluña como pueblo y su voluntad de gobernarse». Puigdemont no quiso ser menos que su antecesor y arrancó con la misma metáfora su primera Diada como president con un discurso breve pero cargado de simbolismo. Puigdemont instó a los catalanes a «hacerse oír y hacerse respetar frente a los dragones feroces, que los hay y muchos» y zanjó avisando de que «nos quieren atenazar».
La fórmula escogida por el president, que soliviantó a los partidos contrarios a la independencia, sirvió de antesala para una jornada que Puigdemont y todos los representantes políticos y sociales del soberanismo consagraron a demostrar la unidad del movimiento. En especial después de acumular desde enero reiterados episodios que evidencian grietas tanto en el Ejecutivo como en la estrategia de la coalición de Junts pel Sí (JxSÍ). La última de ellas se vislumbró esta misma semana a cuenta de una votación sobre el capítulo incluido en los Presupuestos de la Generalitat destinado a las escuelas que segregan a los alumnos por razón de sexo. Aunque la estrategia parecía solventada hace semanas cuando se sometió a una primera votación, el pasado jueves se rompió la unidad de acción. Los diputados de CDC votaron a favor mientras que los de ERC, a excepción de su líder y vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, se abstuvieron.
La escenificación del cierre de filas independentista más evidente se llevó a cabo esta sábado en la plaza Catalunya donde el president celebró una pequeña cumbre con los pesos pesados del soberanismo. Coincidieron en el centro de Barcelona Puigdemont; la presidenta delParlament, Carme Forcadell; los líderes de la ANC, la AMI u Òmnium; además de representantes de CDC y de ERC.La cita finalizó con un «brindis unitario» por la independencia y la «república catalana». Los únicos que no asistieron al cónclave fueron los diputados de la CUP, que ayer se abstuvieron de aparecer en ningún acto oficial.
La otra cara de la jornada la protagonizaron los partidos contrarios a la independencia, los cuales cargaron contra la equiparación de España como un amenazante dragón. Los primeros en reaccionar fueron el presidente y la líder de Ciutadans en Cataluña, Albert Rivera e Inés Arrimadas, quienes reprocharon a Puigdemont que utilizara una jornada «cívica» para «enfrentar en lugar de unir». Se sumaron a las críticas también los representantes del PP catalán. El presidente del grupo parlamentario,Xavier García-Albiol, lamentó que el president de la Generalitat inrodujera ayer «un debate que no toca». El líder del PP llegó también a tachar de «solemne tontería» la alegoría del mito de Sant Jordi y reclamó que deje de dividirse a Cataluña «entre buenos y malos».

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