Saturday, March 05, 2016

“Dios, ayúdame a sobrevivir a este amor letal”.

Xavier Domènech: "Cuando Pablo (Iglesias) besa, besa de verdad"



Ni siquiera cuando el congreso aprobó la ley del matrimonio homosexual, hace ya más de una década, sus señorías habían presenciado un beso entre dos hombres, morrito con morrito, pechito con pechito, en el hemiciclo. Quizás de ahí la cara de estupefacción de Luis de Guindos, una mezcla de desaprobación y tierra trágame, ante el pico de Pablo Iglesias y Xavier Domènech. "Fue impresionante, yo no había visto la imagen y es tremendo, creo que debió de alucinar", dice el líder de En Comú Podem, entre risas. El propio Iglesias se la recordó a De Guindos en la segunda sesión.
La efusividad con la que los políticos se fundieron primero en un abrazo y, luego, juntaron sus labios se ha convertido en la imagen estrella del infructuoso debate de investidura. "Yo no era consciente del lío que se iba a formar", prosigue el político, "sé que la gente cree que en Podemos todo está muy medido y que hay mucho postureo pero para nada... Fue todo muy espontáneo. Cuando Pablo me besó, yo lo vi natural. Es que ni lo pensé".

Pregunta.- En el vídeo parece que usted lo besa a él...
Respuesta.- ¡Eso dice Pablo también! (ríe) La verdad es que fueron dos segundos, tampoco te puedo decir mucho más. No es que sea usual que nos saludemos así pero tampoco inusual.
P.- ¿A qué saben los labios de Pablo Iglesias?
R.- Mira, te diré que Pablo cuando besa, besa de verdad (ríe).
Este profesor universitario, especializado en movimientos sociales, se toma con humor el revuelo mediático que ha causado su inesperado ósculo aunque no se le escapa lo potente que es la imagen de dos hombres besándose en el Congreso de los diputados. "Es algo con mucha fuerza, que puede resultar transgresor pero en ese momento transgredíamos sin darnos cuenta, de verdad. Al final, lo que me alegra de todo esto es haber llevado al hemiclo algo que es normal en la calle... o que debería serlo".
Con algún kilito de más, pendiente en la oreja, perilla y mirada acero azul a lo Zoolander, el novio de Pablo Iglesias, como le han llamado, podría ser un icono osezno. "¿Osos? No te entiendo...", dice. [nota: los osos son una tribu gay orgullosa de alejarse de los estereotipos metrosexuales y famosos por su pelambrera]. Sin embargo, el político no está para plantígrados, tiene pareja y, sí, es una mujer. De hecho, tienen un hijo de tres años al que Domènech ahora ve menos de lo que quisiera por el tiempo que tiene que pasar en Madrid. "Cuando llamé a mi pareja después del debate, le conté cómo había ido todo y, al final, ella me dijo: '¿Pero no tienes nada más que decirme?'. Un montón de gente la había llamado para contarle lo del beso. Así que me pidió el teléfono de Pablo para mandarle un par de mensajitos...", cuenta divertido.
A diferencia de Duran i Lleida, el político de CiU que recibía en el Hotel Palace, él se aloja en un modesto hostal cerca de la Estación de Atocha. Eso facilita la logística con el AVE. Hasta hace unos meses era un profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona más. Tras las elecciones, en la Villa y Corte le conoce "todo Dios". Y más después del beso, claro. "Me gustaría vivir más la ciudad, ya pasé aquí unos años", dice este oriundo de Sabadell, "pero ahora mismo vivimos con una intensidad que lo hace todo muy difícil".

'Memes' y montajes

Otra cosa difícil: navegar por Internet esta semana sin toparse con un meme que muestre su beso con Iglesias. El más recurrente es la comparación con el fraternal ósculo socialista entre Breznev y Honecker, una de las postales más famosas del muro de Berlín. "Me han preguntado mucho por él. Y no, no prefiero ser ninguno de los dos", dice con humor. Tampoco tiene nada que ver con un beso masónico, como se ha llegado a publicar.
El montaje favorito de Domènech es el que les muestra a él y al líder de Podemos como trasuntos de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca. "Me hizo mucha gracia, con eso de 'Siempre nos quedará el Congreso'. Las redes han estado muy divertidas. Aunque creo que esto me va a perseguir siempre...".
Ahora, el momento político resta tiempo a Domènech para aficiones como la música o el cine. Es fan de figuras tan dispares como Marvin Gay, Woody Guthrie, Nirvana, Johnny Cash, Paco Ibáñez, Antónia Font o Jeff Bucley y le gustan películas de ciencia ficción como Matrix, Alien o El imperio contrataca. Sin embargo, hay un vicio al que no puede renunciar: el tabaco. "Sí, es verdad que aprovecho cada vez que puedo para salir a fumar...".
P.- Tal y como ha empezado la legislatura, ¿no debería utilizar mentolines por si acaso?
R.- Pues, mira, igual sí... (ríe)

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