Thursday, February 11, 2016

Un estudio confirma la presencia del virus Zika en el cerebro fetal

Una madre baña a su hija, que tiene microcefalia, en Recife, Brasil. UESLEI MARCELINOREUTERS
La revista 'The New England Journal of Medicine' describe el caso de una embarazada europea que se infectó mientras trabajaba en Brasil
La presencia de microcefalia en un recién nacido puede deberse a causas genéticas o adquiridas. Dentro de estas últimas, son varios los motivos que pueden conducir a un retraso del desarrollo cerebral, entre las que destacan la exposición a tóxicos o a virus. Por este motivo, aunque el número de bebés con microcefalia se ha disparado coincidiendo con la expansión de la infección por el virus Zika, no estaba claro si este patógeno estaba detrás de ese aumento. Un estudio que publica la revista The New England Journal of Medicine viene a aportar una prueba de que el virus puede adentrarse hasta el cerebro del feto aunque, todavía está por ver la relación causa efecto, es decir, si todos los casos de anomalías cerebrales detectadas en Brasil se deben al Zika.
Desde que se ha disparado la infección por el virus Zika, al mismo tiempo ha habido un aumento de los casos de microcefalia, sobre todo en Brasil. Sin embargo, debido a que no hay un buen test de diagnóstico de la infección, y que sólo existe una prueba que determina la presencia del virus durante unos días (periodo de viremia), es difícil establecer la causa efecto. Además, como explica Susana Boronat, miembro de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica, perteneciente a la Asociación Española de Pediatría, "aunque todo el mundo piensa en este patógeno como la causa que puede estar detrás de un buen número de casos de microcefalia, ésta puede estar originada por otros motivos".
La microcefalia, que por sí misma no se considera una enfermedad sino un marcador de tal, puede originarse por causas genéticas o por varios patógenos. "El toxoplasma o el citomegalovirus, cuando infectan en el primer trimestre de la gestación, pueden generar malformaciones graves e incluso pérdida del feto", explica Boronat.
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Otra causa que apunta Tomás Pomarola, miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), es la exposición a un tóxico durante el embarazo. "El hecho de que hayan aparecido más casos de microcefalia en algunas zonas de Brasil podría apuntar a un tóxico", señala.
Por este motivo, el artículo que aparece en NEJM tiene su relevancia. Se trata de la descripción de un caso, una mujer europea que se infectó de Zika mientras trabajaba en el noreste de Brasil en la semana 13 de gestación y que decidió regresar a su país. Allí le detectaron con ecografía que el feto tenía microcefalia y decidió interrumpir su embarazo. Los investigadores de diferentes departamentos de la Universidad de Ljubljana, Eslovenia, analizaron diferentes muestras de distintos órganos y tejidos del feto.

Falta demostrar la causa-efecto

De esta manera, se comprobó que el feto tenía un cerebro muy pequeño, con ausencia completa del giro cerebral, dilatación grave de los dos ventrículos laterales, calcificaciones en la corteza cerebral e hipoplasia en la médula espinal. El análisis microscópico detectó partículas virales similares al Zika y el análisis genético constató la presencia de secuencias genéticas del virus.
"El estudio presenta una fuerte evidencia del potencial teratogénico del virus. Hemos demostrado la presencia de partículas virales y alta carga de material genético de Zika en las muestras cerebrales", explica a EL MUNDO Tatjana Avsic-Zupanc, principal investigadora.
"Este estudio es importante y relevante pero no es espectacular. Es cierto que demuestran que el virus está en el cerebro, bueno partículas virales similares al Zika, pero éste es de calidad pobre y hace falta una mejor caracterización de las muestras de los distintos órganos. Falta demostrar la causa efecto entre el virus y la microcefalia", explica Mariano Esteban, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB).
De la misma opinión se muestra Pomarola, "es un paso adelante e importante pero no deja de ser un caso y queda todavía un camino por demostrar. Hay que ser cautos. Esto no quita que en estos momentos tenemos sospechas fundadas de esta relación y por este motivo hay que tener cuidado con las mujeres embarazadas".
De hecho, como explica Esteban, el virus Zika es "muy citopático, es decir, que tiene una alta capacidad destructiva de la célula a la que infecta. Si se replia en el cerebro, podría ser la causa directa de las alteraciones. Aquí se ve que el virus es neurotrópico, que va hacia el cerebro, pero no que es la causa de la microcefalia".
¿Qué más necesitamos saber para ayudar en el manejo y control de este brote? "Comprender la enfermedad mejor podría tener beneficios a largo plazo, incluyendo el desarrollo de vacunas protectoras. Sin embargo, esta es la información que no tenemos todavía, con potenciales aplicaciones inmediatas", explican investigadores del departamento de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Salud Pública de Harvard en un editorial que publica también NEJM.

El momento de la infección

Porque todavía no se sabe si el momento en que se produce la infección tiene un papel determinante en el desarrollo de anomalías fetales, algo que en otras infecciones sí se conoce, pues el primer trimestre de gestación es el más delicado por el desarrollo neurológico que se produce en ese momento. Tampoco se sabe la magnitud del riesgo porque es difícil determinar de forma retrospectiva si una mujer estuvo infectada si no se hizo la prueba durante el periodo en el que el virus estaba infectándola. "No está claro si una enfermedad asintomática o con síntomas mínimos pone en riesgo al feto", explica el editorial.
Por lo que, en estos momentos, lo prioritario es controlar el vector (mosquito) para evitar que siga propagando el virus y seguir investigando para poder desarrollar test diagnósticos, tratamientos o vacunas que puedan proteger a la mujer durante su embarazo en los países de riesgo o aquellas que van a viajar a estas zonas.
En los países donde todavía no está presente el mosquito y, por tanto, el virus, lo que toca es hacer un seguimiento estrecho a las mujeres embarazadas que han estado en países de riesgo. "En nuestro hospital hemos tenido reuniones para establecer un protocolo y estamos pendientes de que la Consejería decida cuáles van a ser los centros de referencia", explica Boronat, que también es adjunta en el Servicio de Neuropediatría del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

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