Friday, February 19, 2016

Los cinco puntos que bloquean el acuerdo con Londres

Cameron dice que solo cerrará un acuerdo "si Reino Unido obtiene lo que necesita"

La negociación política al máximo nivel entre David Cameron y sus socios europeos está encallada. El jueves los líderes se fueron a dormir pasadas las tres o cuatro de la mañana y han vuelto este viernes al edificio del Consejo Europeo, en Bruselas, para tratar de desbloquearla en reuniones bilaterales.
¿Qué les separa? Todos están de acuerdo en lograr un nuevo acuerdo para facilitar un encaje de Reino Unido en la UE que permita al "sí" ganar el referéndum sobre la permanencia del país en la Unión. "Pero no a cualquier precio". Hay al menos cinco áreas de discrepancia abiertas. No son cuestiones menores y lo que es más preocupantes: no son nuevas. Los negociadores técnicos, los diplomáticos, no han logrado pulirlas estas semanas, y los jefes de Estado y de Gobierno no lo han logrado en las últimas 24 horas. Ni una sola. ¿Cuáles son?

Gobernanza económica

Hay dos elementos de división, uno por cada lado. Por un lado, dejar claro por escrito que los países que no forman parte del euro, como Reino Unido, no deben ni serán discriminados si hay una mayor integración de la Eurozona. Hasta ahí, consenso. Sin embargo, los papeles que ha hecho circular reino unido van más allá. Muchos países, con Francia, Italia y Bélgica a la cabeza, creen esencial dejar claro que no habrá un trato preferencial e injusto para las entidades financieras británicas, que no habrá fracturas en la Unión Bancaria y que no habrá una regulación diferente y más suave para los bancos de los países que están fuera del euro, como por ejemplo requisitos de capital más bajos en el mecanismo de supervisión.

El cambio de los Tratados

El acuerdo que se está negociando ahora mismo es uno intergubernamental. Técnicamente no sería una decisión del Consejo Europeo porque de esta manera "tan sofisticada", en palabras de un alto funcionario de un país europeo, no es necesario cambiar los Tratados, sino "sólo interpretarlos". Londres sí quiere un cambio en los Tratados, por lo que la fórmula que se discute es cómo convertir un 'pacto de caballeros' en algo que sea vinculante en el futuro. Es decir, que la próxima vez que se toquen los Tratados, por ejemplo en una nueva ampliación, se incluyan las solicitudes de Londres.

La integración política

Una mezcla de los dos casos anteriores. Hay muchos países, y desde luego las instituciones, que quieren que el espíritu de todo paso sea hacia "una unión cada vez más estrecha", y Londres se niega. Fiel a esa tradición británica de que el país no tiene aliados permanentes, sino intereses permanentes, Cameron se niega a hipotecar el futuro político. Que haya integración, sí, pero cada uno a su ritmo. Y se pelea por dar forma a esa frase entrecomillada que tanta susceptibilidades levanta

Papel mojado y caso único

El acuerdo que se está negociando, y que llevaría a modificar buena parte de la legislación secundaria europea, es un 'traje a medida' para Reino Unido. La idea es que sirve para el caso británico y sólo para ellos. Bélgica, como ha reiterado hoy el primer ministro Charles Michel, quiere la inclusión en el texto de una cláusula de 'autodestrucción'. Es decir, una frase que diga que si el referéndum británico sale mal y los ciudadanos votan a favor de dejar la UE, todo lo negociado sea automáticamente papel mojado y se olvide para siempre. Igualmente, muchos países del Este exigen que ningún otro país pueda aplicar el mecanismo de emergencia que tendría Reino Unido, y que permitiría eliminar las prestaciones sociales de los nuevos trabajadores que lleguen al país en situación de emergencia, entre otras cosas. Que sea sólo para ellos y muy condicionado.

Las prestaciones

El gran tema desde el principio de la negociación, lo más delicado. Las líneas generales están claras: Reino Unido podrá invocar un mecanismo de emergencia cuando crea que la situación es insostenible para sus finanzas, y paralizar las prestaciones laborales (parte de ellas). Pero la clave está en lo detalles: cómo y cuándo. Los países negocian ahora durante cuánto tiempo puede invocar Reino Unido esa situación. Es decir, si estuviera hipotéticamente todo aprobado ahora en febrero de 2016, la Comisión y el Consejo dijeran que hoy en día se dan las circunstancias, Londres podría pedir el freno de emergencia. ¿Pero durante cuánto tiempo podría pedirlo? ¿Durante cuánto tiempo se suspenderían las ayudas? ¿Serían todas de golpe o se irían ganando de forma gradual? Todo eso se negocia ahora, al igual que un tema muy crítico: las ayudas a los menores de edad que vivan en otro país. Reino Unido concede ciertas ayudas a una familia de un trabajador aunque su descendencia esté fuera, pero Londres quiere que si el menor reside en países donde el coste de la vida es menor a Reino Unido, se puedan indexar y reducir en proporción, y un buen número de Estados Miembros se opone a la discriminación para los menores por el hecho de ser extranjeros, que ven ilegal.

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