Thursday, December 03, 2015

El descubrimiento que va a revolucionar el tratamiento de la artritis y la artrosis

Aunque se trata de enfermedades conocidas desde hace siglos y que sufre muchísima gente no contaban con ninguna cura conocida. Una investigación apunta ahora una posible solución
Foto: Los problemas en las articulaciones son más frecuentes entre las personas mayores, pero a partir de los 20 años todos podemos sufrirlos. (iStock)
Los problemas en las articulaciones son más frecuentes entre las personas mayores, pero a partir de los 20 años todos podemos sufrirlos. (iStock)

Aunque la artritis y la artrosis tienen un origen muy distinto –la primera es producto de la inflamación y la segunda una enfermedad degenerativa–, ambas dolencias se caracterizan por el desgaste del cartílago, el tejido que protege los extremos de los huesos y amortigua el movimiento de las articulaciones. Al faltar éste, aparece dolor y pérdida de movilidad, sobre todo en las caderas, las rodillas y los tobillos, que son las articulaciones que soportan una mayor carga.
Aunque se trata de enfermedades conocidas desde hace siglos, y que sufre muchísima gente –la artritis reumatoide afecta aproximadamente a una de cada 100 personas y la artrosis afecta en torno al 16% de la población mayor de 20 años– hasta la fecha no tienen cura alguna, y los tratamientos existentes sólo pueden paliar parcialmente los síntomas.
Por eso es tan buena noticia el descubrimiento que ha realizado un grupo de científicos de la Queen Mary University de Londres, que asegura haber encontrado una forma revolucionaria de prevenir la erosión del cartílago. El trabajo, publicado en la revista 'Science Translational Medicine', apunta a un actor clave en el buen estado de las articulaciones: las microvesículas.
Las microvesículas producidas por cierto tipo de leucocitos pueden penetrar en el cartílago para proteger a sus células
Estas pequeñas estructuras se descubrieron en 1949, pero por entonces se creía que no eran más que un subproducto del desgaste celular, restos inútiles que circulaban por nuestro cuerpo sin ninguna función concreta. Pero recientes investigaciones oncológicas descubrieron, para sorpresa de la comunidad médica, que las microvesículas no sólo no sirven para nada, sino que juegan un importante papel en la comunicación entre células pues transportan determinadas moléculas entre ellas que provocan cambios en su comportamiento.
Los científicos habían identificado una abundancia excepcional de microvesículas en los fluidos sinoviales (el líquido que reduce la fricción entre los cartílagos) de los enfermos de artritis reumatoide, pero su función era un misterio. Hasta ahora.

¿Un tejido impenetrable?

El cartílago es uno de los pocos tejidos humanos que no cuenta con un suministro de sangre. Hasta la fecha creíamos que sólo algunas pequeñas moléculas solubles podían pasar del líquido sinovial al cartílago para nutrir a las células que lo forman. Se pensaba, de hecho, que el cartílago era impenetrable para otras células y pequeñas estructuras, lo que limitaba enormemente nuestra capacidad para tratar las enfermedades vinculadas a su erosión.
Lo que han descubierto los científicos ingleses es que las microvesículas producidas por cierto tipo de leucocitos pueden penetrar en el cartílago para proteger a las células de éste. Una vez dentro, promueven su regeneración, y es por ello que son tan abundantes en el líquido sinovial. Los investigadores lograron detectar el fenómeno gracias a microvesículas fluorescentes, que permitían observar su migración hacia el cartílago.
El siguiente paso fue bastante obvio: si las microvesículas son capaces de regenerar el cartílago, basta inyectar éstas en las personas con problemas en las articulaciones (o con propensión a sufrir estos) para proteger sus tejidos. Y eso hicieron en un estudio con ratones, que fue todo un éxito.

Una estrategia muy prometedora

En el transcurso de la investigación, los científicos descubrieron que las microvesículas que protegen el cartílago contienen una proteína, anexina-A1, que es la verdadera responsable de su reparación, pues contiene importantes propiedades antiinflamatorias. Las personas sanas que sufren inflamación en las articulaciones cuentan con estas microvesículas para prevenir la muerte de las células del cartílago y estimular la producción de más tejido, pero los investigadores creen que los pacientes de artritis reumatoide no cuentan con las suficientes para defenderse de la inflamación, lo que provoca un desgaste irreversible del cartílago.
Al contrario que los fármacos utilizados hasta ahora para paliar los síntomas las microvesículas no parecen tener ningún efecto secundario
Los autores de la investigación trabajan ya para crear una terapia que permita utilizar las microvesículas de los propios pacientes para transportar la anexina-A1 al cartílago. Para ello “bastaría” con extraerlas de otras partes del cuerpo, cargarlas con esta proteína, e introducirlas en el líquido sinovial, para que pasen de allí al cartílago.
Al contrario que los fármacos utilizados hasta ahora para paliar los síntomas de la artritis –esteroides, analgésicos y antiinflamatorios– las microvesículas no parecen tener ningún efecto secundario y, además, no se limitan a reducir el dolor: realmente reparan las articulaciones, del mismo modo que lo hace el cuerpo de las personas sanas.

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