Thursday, December 03, 2015

Cábala

Cábala, por Robert Anton Wilson


Cábala: la fruta prohibida del Árbol de la Vida

 

por Robert Anton Wilson

 

Publicado originalmente en High Times, julio de 1981
Traducido por G. Mazzucchelli
 


Hay una historia que cuentan los de la Inteligencia Militar de Londres cuando las velas comienzan a consumirse y la niebla se arremolina sobre las ventanas. Sucedió en 1914 (dicen), cuando Inglaterra estaba perdiendo la Primera Guerra Mundial y parecía que sólo un milagro podría salvarla. Había un escritor (dicen), llamado Arthur Machen, que nunca fue popular o conocido, un maldito galés, de hecho, que además era místico. Bueno (dicen), a este galés, a este Machen, se le metió en la cabeza escribir una historia sobre el tipo de milagro que Inglaterra necesitaba, así que imaginó a San Jorge en persona liderando a un grupo de arqueros medievales que ayudaban a las tropas inglesas en Mons. Y después de que el artículo fuera publicado en una revista, algunos periódicos emprendedores lo recogieron y lo reimprimieron como un hecho. Y (dicen) que todo el maldito país fue lo suficientemente ingenuo para creerlo. Hizo tanto por la moral nacional como lo hubiera hecho el verdadero milagro.

 

Lo que es aún más extraño es la secuela - que los tipos de la Inteligencia Militar sólo discuten cuando las velas están casi apagadas y la niebla es muy espesa, por supuesto. Los soldados en el frente de Mons comenzaron a afirmar que realmente habían visto a los arqueros fantasmas creados por la imaginación de Machen. Insistieron en ello. Algunos de ellos siguieron insistiendo en el asunto 40 años más tarde. Dijeron que habían ganado la batalla a causa de esta ayuda sobrenatural.

 

Cosa extraña, ¿no es así?

 

Más extraño aún: Machen, el hombre de la imaginación contagiosa, era miembro de una sociedad secreta de Londres. Era conocida como la Orden Hermética del Amanecer Dorado (Golden Dawn), donde afirmaban conocer los secretos largamente ocultos de la magia cabalística.

 

Hubo varios miembros de la Golden Dawn que se hicieron famosos. Florence Farr, una de las grandes actrices de la época, era miembro, y fue ella quien dio a Bernard Shaw las ideas sobre la energía vital y la longevidad dramatizadas en Vuelta a Matusalén; esas ideas actualmente están influyendo en la investigación para la prolongación de la vida. Algernon Blackwood y Bram Stoker (creador de Drácula) eran miembros; también lo era el médico forense de Londres; así como un ingeniero eléctrico llamado Alan Bennett, que más tarde, como Ananda Maitreya, jugó un papel clave en la introducción de las ideas budistas en Occidente.

 

El notorio Aleister Crowley - quien afirmó haber venido a la tierra para destruir el cristianismo - fue miembro durante un tiempo, y también me sé una buena historia de la primera guerra mundial sobre él. Era hábito de Crowley el dar a sus alumnos cada año una palabra para meditar. En 1918, Crowley les dio un número en lugar de una palabra: 11. Durante todo el año a sus alumnos meditaron sobre el 11 al menos durante media hora todos los días… Y la guerra finalizó en el onceavo minuto de la onceava hora del onceavo día del onceavo mes.

 

¿Has sentido otro raro destello?

 

El alumno más famoso de la Golden Dawn, sin embargo, fue el gran poeta irlandés William Butler Yeats. En 1894 Yeats predijo que "los alumnos correctos se sentirán atraídos (hacia la Golden Dawn) por sueños y visiones y accidentes extraños…"

 

La Cábala, la filosofía de trabajo detrás de la Golden Dawn, es la ciencia de los "accidentes extraños" - conocidos por los racionalistas como "meras coincidencias", o "sincronicidades" para los psicólogos junguianos.

 

La Cábala (también Qabala o Kaballah) o bien fue enseñada por Dios a Adán en el Jardín del Edén - de acuerdo a su propia tradición - o fue inventada por un grupo de rabinos aproximadamente en el año 200 D.C. como medio de transmisión de las enseñanzas esotéricas internas del judaísmo después de la caída de Jerusalén y la Diáspora. Entre los prominentes filósofos medievales y renacentistas que fueron cabalistas se puede mencionar a Raimundo Lulio, Cornelio Agripa, Giordano Bruno, el Dr. John Dee, Pico della Mirandola e Isaac Newton. La Cábala pasó de moda en el siglo XVIII y no comenzó a reaparecer sino hasta la explosión cerebral de la cultura psicodélica de la década de 1960 - el movimiento por la conciencia, la importación de las ciencias mentales orientales, la popularidad de Jung, Leary, y Castaneda.

 

Una forma de entrar en el espacio mental cabalístico es reflexionar largo y tendido sobre el hecho singular de que no podríamos vivir - no podríamos respirar, de hecho - sin el incansable bombeo de oxígeno en el aire por parte de los árboles. Sin embargo, los árboles no están "pensando" en la producción de un soporte vital para nosotros. Para el racionalista, parece que nuestra necesidad de oxígeno no tiene ninguna conexión real con la producción arborícola de ese elemento; la pura casualidad (o, como los racionalistas más vehementes dirían antropomórficamente, la "casualidad ciega") ha producido los árboles a través de la selección natural, luego de muchos eones. El hecho de que existamos es, para esta filosofía, un accidente, una coincidencia muy extraña.

 

Y, para el mismo racionalista, la imaginación de Arthur Machen no tuvo ninguna conexión real con lo que sucedió en el campo de batalla de Mons. El vínculo mágico entre la imaginación de Machen y la "alucinación colectiva" de los soldados es sólo una coincidencia - como el vínculo mágico entre nosotros y los árboles.

 

Para el cabalista, el racionalista suena como el hombre que fue encontrado en el armario por un marido celoso, y espera que crea su explicación: "Sólo por casualidad, mientras estaba de viaje de negocios, terminé paseando por este armario, sin ropa…"

 

Para el cabalista, el universo entero es una red de conexiones significativas. La coincidencia aparente está tan llena de sentido como cualquier otra cosa. Para empezar a pensar como un cabalista, uno debe considerar que ninguna cosa es más importante que otra. Todo lo que parece "accidental", "sin sentido", "caótico", "raro", "absurdo" etc. es tan importante como lo que parece legal, ordenado y comprensible.

 

Una técnica elemental en la formación cabalística es tratar todos los días de "considerar todos los incidentes y eventos como la comunicación directa entre Dios y tu Alma". Incluso las matrículas de los coches que pasan son parte de dichas comunicaciones, o pueden ser considerados como tales por el cabalista devoto.

 

En este punto, algunos estarán pensando en Freud; y de hecho Nathan Fodor señala en Freud, Jung y el Ocultismo que Freud fue fuertemente influenciado por un amigo que era cabalista. Los "sueños, visiones y accidentes extraños" que Yeats pensaba que acercarían a la gente al ambiente de la Golden Dawn, no son otra cosa que "material inconsciente" freudiano.

 

Una metáfora más moderna se encuentra en neurología actual, que señala que el cerebro está dividido en dos hemisferios. El hemisferio izquierdo es donde realizamos la mayor parte de nuestro pensamiento consciente, y es lineal; separa las cosas en secuencias de A-causa-a-B, B-causa-a-C, y así sucesivamente. El hemisferio derecho, por el contrario, piensa en totalidades gestálticas significativas, sistemas integrales.

 

La Cábala, como la droga, es un intento deliberado de derrocar el cerebro izquierdo lineal y permitir que los contenidos del cerebro derecho holístico inunden el campo de la conciencia. Cuando vas caminando por la calle y cada matrícula parece parte de un mensaje continuo - un relato interminable - estás pensando como un cabalista teórico muy avanzado. (O si no, estás colocadísimo.) La Cábala Práctica (o magia cabalística) es el arte de utilizar esa percepción holística para crear efectos que parecerán "accidentes extraños " a los no-cabalistas.

 

Un ejemplo legendario se refiere al incidente acaecido cuando el rey de Polonia fue instado por sus asesores para autorizar un pogrom contra los judíos. Un viejo rabino jasídico - y los rabinos jasídicos pasan la mayor parte de su tiempo estudiando la Cábala - al enterarse de esto, se sentó y fingió estar escribiendo algo; pero no escribió nada. En cambio, deliberadamente volcó su botella de tinta más de tres veces. Sus estudiantes, al ver esto, pensaron que el anciano estaba un poco chiflado. Luego, unos días más tarde, llegó la noticia de la capital: El rey había tratado de firmar tres veces la orden para el pogrom, pero cada vez que iba a hacerlo "extraña y accidentalmente" derribaba su botella de tinta. "No puedo firmar esto", exclamó finalmente el rey. "¡Dios está en contra de esta orden!"

 

Todas las culturas orientales tienen algo equivalente a Cábala - la neurociencia de las meditaciones, visualizaciones y contorsiones de yoga han sido calculadas para cambiar la conciencia, o una parte de la conciencia, del generalmente hiperactivo hemisferio izquierdo al generalmente poco activo hemisferio derecho. La Cábala difiere de todas estas disciplinas orientales en ser tan sistemática como cualquier ciencia natural - aunque mucho más rara:




El sistema de la Cábala está contenido en una especie de tabla periódica ontológica (ver ilustración). El propósito de este esquema ha sido muy bien definido por el eminente cabalista contemporáneo (y psicólogo junguiano) Dr. Israel Regardie, que lo describe como "un sistema mnemotécnico psicológico… para entrenar la voluntad y la imaginación".

 

El árbol, como se puede ver, está compuesto por diez círculos, llamados luces, y 22 rutas que conectan las luces. Cada luz representa un nivel separado de la conciencia, y por lo tanto un nivel separado de la "realidad": Es decir, para el cabalista, cada realidad percibida es una función del nivel de conciencia que la percibe, y la cantidad de realidad que puedes absorber depende de cuán rica es tu conciencia.

 

Los caminos, que son más técnicos que las luces, son técnicas para pasar de una luz (un nivel de conciencia) a otra.

 

El objetivo de la Cábala es siempre saber en cuál "luz" te encuentras, qué nivel de conciencia está creando lo que percibes; y luego conocer los caminos, o trucos, para ir de una luz (realidad percibida) a otra.

 

Dion Fortune, una cabalista que también practicó el psicoanálisis bajo su nombre de nacimiento, Violet Wirth, lo resume todo diciendo que la Cábala es "el arte de provocar cambios en la conciencia mediante un acto de voluntad"

 

El árbol de la vida se puede considerar como un mapa de las zonas de conciencia que (a) están activas en todo el mundo - las partes más bajas del árbol - y (b) aquellas que sólo son activadas en varias órdenes de adeptos - las partes más altas de el árbol.

 

La teoría pragmática de la Cábala es que cada acción crea un nuevo "universo", cada experimento crea un nuevo experimentador, cada danza crea un nuevo bailarín. Estamos creciendo y evolucionando todo el tiempo, por lo general sin darnos cuenta; pero hay ciertos puntos cruciales en los que podemos hacer un salto cuántico mental a un nivel de conciencia que nos coloca en una nueva realidad que nunca hemos visto antes. Cada una de las luces del árbol de la vida representa dicho salto cuántico.

 

Concretamente, todos empezamos en Malkuth, en la parte inferior del árbol, que representa el nivel más bajo de la conciencia. Esto es lo que Freud llama la etapa oral: Simplemente estamos a la deriva y esperamos a ser alimentados. Los alcohólicos, los adictos a los opiáceos y la mayoría de las personas que dependen de la asistencia social por motivos "psicológicos" representan este estado en su forma pura, pero todos lo contenemos y volvemos a caer en él cuando estamos bajo mucha tensión. "No puedo enfrentar esto, que alguien venga a ayudarme". Escucha el grito agudo del lactante "¡Maaa-máaa!" y sabrás de qué se trata Malkuth.

 

Por encima de este está Yesod, el área con una fuerte autoconciencia del ego y lo que Gurdjieff llamaba sufrimiento consciente. Aquí es donde uno lucha para ser un verdadero ser humano, para ser honorable, responsable y autosuficiente. Si uno nunca consigue ir más allá se convierte en lo que los médicos llaman Tipo A y es un buen candidato para un ataque cardíaco temprano.

 

Hay dos maneras de trascender las luchas de Yesod. Una lleva a Hod, que puede ser llamado la táctica de los racionalistas (el Dr. Carl Sagan servirá como modelo para esto), y la otra a Netzach, que es la estrategia del religioso ordinario (Jerry Falwell, por ejemplo).

 

Según la Cábala, ni el racionalista ni el religioso vulgar están equilibrados; en lenguaje neurológico moderno, el racionalista se apoya demasiado en el lado izquierdo del cerebro y el religioso demasiado en el lado derecho. La síntesis, o el equilibrio, te lleva a Pilar del Medio, y está representado por la luz llamada Tiphareth – que, con su encanto, significa "belleza".

 

Mirando el árbol, se puede ver que el racionalista tiene un camino diferente hasta Tiphareth que el de los religiosos. El racionalista debe ir por el camino de Nun ("pez") y el religioso por el camino de Ayin ("ojo"). Cualquier libro sobre la Cábala le dirá que Nun y Ayin implican términos de transformación psicológica. Por fortuna, las cartas del Tarot fueron creadas o revisadas ​​por un cabalista y los significados de Nun y Ayin se transmiten vívidamente al inconsciente por las dos cartas llamadas, respectivamente, La Muerte y El Diablo. Cualquiera, incluso con un conocimiento rudimentario de la psicología, puede comprender parte de lo que esto significa - el racionalista debe "hacerse amigo" de La Muerte, y el religioso, del Diablo. Esto es lo que refiere Jung cuando dice que cada hombre debe enfrentarse a su propia sombra.

 

(Cada camino en el árbol tiene una carta de tarot que lo ilustra, y la manera más rápida de hacer que el árbol sea claro para nuestro inconsciente es colocando las cartas formando el diseño de los caminos que representan entre cada luz. El siguiente paso es rediseñar las cartas en términos de nuestra propia comprensión. Algunos cabalistas rediseñan el tarot cada dos o tres años, a medida que su conocimiento crece.)

 

Tiphareth, el centro de equilibrio entre ambos y por sobre el racionalismo y la religión, es sinónimo de belleza, como hemos dicho anteriormente. Es la primera luz que no aparece en condiciones normales de conciencia, y se identifica con todo lo referente al renacimiento o el despertar. Es dhyana en el sistema hindú, "la mente del Buda" en el budismo, el "Nuevo Adán" en las epístolas de Pablo, la Consciencia Crística Cósmica para los cabalistas cristianos. Representa una reorganización total de la psique a un mayor nivel de funcionamiento que la mayoría de los seres humanos nunca alcanzan. Cuando el Dr. Timothy Leary, gnómicamente, dice que "el sistema nervioso no ve los colores, no siente dolor," quiere decir que el sistema nervioso en este nivel no ve ningún color, y no siente ningún dolor. Estamos flotando, y esta es la primera luz del árbol que realmente se siente como una luz. Los cabezas-de-ácido lo saben.

 

Por encima de Tiphareth están las dos luces mas desequilibradas, Geburah y Chesed. En términos generales, Geburah es la etapa del superhombre de Nietzsche: aquel que es mucho más consciente que la gente común y lo sabe. En el simbolismo de George Lucas, Geburah sería "ser seducido por el lado oscuro de la fuerza"; necesita ser equilibrada por Chesed, que es la humildad en el sentido más profundo y carente de ego. En la jerga de Castaneda, Geburah es "hacerse responsable" y Chesed también, pero siempre recordando que "no eres más importante que el coyote."

 

Geburah dice: "Yo soy Dios", Jesed dice: "¡Todo el mundo lo es - y todo lo demás!"




Hay tres luces más en el árbol. Estas son conocidas como Celestiales y están mucho más lejos de la conciencia humana ordinaria que Tiphareth, Geburah y Chesed. Muchos cabalistas dicen que no se puede llegar a las Celestiales sin la ayuda del Todopoderoso. Incluso con esa ayuda divina, llegar a las Celestiales se conoce como "cruzar el abismo" y es considerado como algo muy peligroso.

 

Las dos primeras Celestiales son Chokmah y Binah. Notarán en el diagrama que ambas están desequilibradas - fuera del Pilar del Medio. Básicamente, Chokmah es el contacto directo con el aspecto masculino de "Dios", y corresponde a lo que se asocia con Jehová, Júpiter, Brahma, Zeus, etc. Binah es el contacto directo con el lado femenino de la divinidad y corresponde a Venus, Ishtar, Kali o la Diosa Blanca sobre la cual Robert Graves siempre escribe. La Cábala dice que cada una de estas luces deben ser "equilibradas". Es decir, hay que ir más allá del Gran Papi y de la Gran Mami para llegar a la última luz, Kether, el centro de equilibrio de toda la conciencia, que está más allá del género, más allá del espacio, más allá del tiempo, más allá de las palabras y más allá de todas las categorías. En resumen, Kether es exactamente lo que todos los místicos orientales buscan: la conciencia pura, sin las manchas de la emoción, las ideas o imágenes, y por lo tanto infinita y sin forma.

 

La Cábala es muy complicada y muy, muy intrincada, y el dibujo anterior no es más que un atisbo de lo que contiene el árbol de la vida, que sería como decir que hay ocho familias de elementos en el transcurso una discusión sobre química, pero sin enumerar cada uno de los elementos de cada familia. Discutir de manera plena sobre la Cábala requiere de muchos libros; de hecho hay un libro de buen tamaño, Liber 777, de Aleister Crowley, que consta sólo de la lista de los elementos de cada luz y sendero del árbol, y Liber 777 consta de 155 páginas, con cuatro columnas por página.

 

El propósito de estas listas es diseñar rituales, y el propósito de los rituales es programar tu propia experiencia al navegar de una luz a otra. Como dijo una vez que Tim Leary, "el ritual es a las ciencias interiores lo que el experimento es a las ciencias exteriores." Los cabalistas están de acuerdo.

 

Por ejemplo, supongamos que has tenido una experiencia muy poderosa del aspecto de de Dios como Padre Severo, al igual que Calvino. Dentro de la tradición judeo-cristiana ortodoxa, podrías tomar esto literalmente y proceder, como Calvino, a establecer una nueva religión. Como cabalista, reconocerás esto como una experiencia de Chokmah y sabrás que debe ser equilibrada por una experiencia de Binah.

 

Entonces buscas en el árbol de la vida un camino desde Chokmah a Binah. Este resulta ser Daleth ("Puerta"), que corresponde a la carta de la Emperatriz en el Tarot. Si miras a la Emperatriz te darás cuenta de inmediato que resulta ser una mujer embarazada sentada en un campo rodeado de vegetación. Eso debería decirle a tu inconsciente qué significa el camino de Daleth. (De manera "extrañamente accidental" o "casual", la carta de la Emperatriz en la mayoría de los mazos de tarot, contiene el símbolo de la Women’s Lib – Movimiento para la Liberación de la Mujer - y siempre lo ha tenido, mucho antes de que existiera un movimiento feminista. Eso debería ayudar a sacudir tu conciencia.)

 

Si la carta de la Emperatriz no te dice lo suficiente, buscas a Daleth en cualquier libro de texto cabalístico, como el 777 de Crowley. Allí descubrirás que Daleth está "en correspondencia con" cosas como el planeta Venus, el color verde esmeralda, el cisne, la rosa, el incienso de sándalo, el heptagrama (el polígono de siete lados), etcétera, y su día de poder es el viernes. Por lo tanto, para llegar desde Chokmah a Binah, construyes un ritual - una operación dramatizada para el cambio mental – que deberá realizarse dentro de un heptagrama, el viernes por la noche a la salida de Venus, con decoraciones verdes esmeralda, rosas, plumas de cisne e incienso de sándalo. Si sigues todas estas correspondencias, y sabes escribir los rituales, y has tenido suficientes experiencias con la Cábala como para desarrollar una poderosa voluntad e imaginación, deberás llegar a Binah, la visión de la Madre Amorosa.

 

Del mismo modo, hay días favorables, perfumes, figuras geométricas, y otros accesorios para cada tipo de operación de cambio cerebral. El domingo es el mejor día para Tiphareth (la conciencia de Cristo), de lunes para Yesod (para fortalecer el ego), el martes para Geburah (la acumulación de poderes), el miércoles para Hod (la sabiduría), el jueves para Netzach (la fuerza moral), el viernes para Binah y el sábado para Chokmah.

 

Sin embargo, esto es sólo el esqueleto de la Cábala. La práctica cabalística real consiste en familiarizarse a fondo con todas las correspondencias del Árbol de la Vida de manera tal que todo lo que experimentes sea archivado e indexado por tu cerebro como un "mensaje" cabalístico. Por lo tanto, si cruzas la puerta y ves una palmera, inmediatamente (por el auto-condicionamiento  cabalístico) pensarás en Venus y Hermes - porque la puerta es Daleth – Venus - y la palmera es Beth - Hermes. Si ves una placa con el número 333, recordarás que ese es el número del egoísmo y el engaño, y te preguntarás cuánto egoísmo y engaño tienes aún en ti. En resumen, nada es trivial, nada es insignificante, nada es un sin sentido. Todo el universo, como dice Crowley, se convierte en un continuo ritual de iniciación.

 

Una vez le preguntaron a un Maestro Zen: "¿Qué es el Zen?"; "Atención", respondió. "¿Eso es todo?", preguntó el interlocutor. "Atención", repitió el Maestro Zen. "¿No va usted a decir nada más?" insistió el que preguntaba. "Atención", dijo el Maestro una vez más.

 

La Cábala crea la atención usando el Árbol de la Vida como "clave" para acceder a cada impresión posible de cada una de las luces o caminos, o etapas en la evolución de la conciencia. El mundo se convierte en puras ideas - como lo fue para Platón, Mary Baker Eddy, y Sir Humphrey Davy cuando probó el óxido nitroso -.

 

La Cábala Teórica se centra principalmente en las palabras y los números, y de hecho insiste en que cada palabra es un número. Esto es literalmente cierto en hebreo, porque todas las letras hebreas son números, y el número de una palabra es el número que se obtiene mediante la suma de cada una de sus letras. La Cábala afirma que las palabras que tienen el mismo número son idénticas en cierto sentido o están "en correspondencia" entre sí.

 

Por ejemplo, Achad (escribo el hebreo con nuestro alfabeto, para simplificar) tiene el valor de 13. Lo mismo sucede con Ahebah. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, Achad se traduce como "unidad" y Ahebah como "amor"; matemáticamente las cosas con el mismo valor son iguales entre sí, así que el cabalista calcula que el amor (Ahebeh) = 13 y la unidad (Achad) = 13, por lo tanto el amor es igual a la unidad. Y, por supuesto, cuando amas a alguien estás en unión con esa persona: eres feliz cuando esa persona es feliz, sufres cuando sufre.

 

Mejor aún, incluso funciona al revés, según algunos cabalistas: 31 es 13 hacia al revés, por lo que el 31 es místicamente lo mismo que el 13. Y AI, el nombre más antiguo de Dios en hebreo, tiene el valor de 31. Por lo tanto, Dios = amor = unidad.

 

Lo cual es muy agradable y reconfortante, y es lindo que nuestra primera lección de Cábala Teórica venga a dar con esa información afable.

 

Por desgracia, Ia (la Nada) también es igual a 31. ¿Por lo tanto Dios es nada? ¿O la unidad es nada? ¿O el amor?

 

El cabalista teórico sigue adelante como si tal cosa. Dios es nada, dice con firmeza - nada. Y en esto está de acuerdo con los budistas y los hindúes y, de hecho, con todos los místicos más avanzadas de todas las tradiciones. Sólo suena raro para los primitivos que están en la parte inferior del Árbol de la Vida en Hod (el racionalismo) o en Netzach (la religión convencional), pero si persistes en la Cábala el tiempo suficiente, la nada divina tendrá perfecto sentido para ti.

 

Desafortunadamente, antes de llegar a Kether - "la Cabeza sin Cabeza", la nada divina – puedes estar seguro de que encontrarás peores sacudones en la Cábala teórica. Por ejemplo, neschek, la serpiente del Génesis, el diablo en persona, tiene el valor de 358. No tendrás que buscar muy lejos para encontrar otra palabra hebrea con el valor 358. Surge de golpe, tan pronto como empiezas a estudiar la Cábala. Es mesías.

 

¿En qué sentido el diablo es el mesías? Algunos cabalistas se han chiflado trabajando sobre eso.

 

El encanto de la Cábala es que el universo se ajusta - o parece ajustarse en tu estado excitado y estimulado - de manera tal que aumenta dichas perplejidades. Cuando descubrí por primera vez la paradoja 358=diablo=mesías, tenía que ir a Los Angeles por un viaje de negocios. Al llegar a mi hotel descubrí que me habían dado la habitación 358. Ese es el tipo de "accidentes extraños" que refería Yeats, y también uno de los portales de la Cábala…

 

Durante varios años el biólogo inglés Lyall Watson ha estado recogiendo los productos del "inconsciente colectivo" de Jung - sueños, estados hipnóticos, fenómenos de los médiums, escritura automática, etc. En su libro Lifetide, Watson ofrece un resumen preliminar de los datos: "...hay una uniformidad en el tono, la estructura de las palabras, y el sentimiento de casi todo el material. Tiene una calidad de ensueño, y mi sensación es que la gran mayoría de todas las pruebas que estoy viendo son una serie producida por un soñador prodigioso" (la cursiva es añadida).

 

A William Butler Yeats se le ocurrió la misma metáfora, tratando de justificar su interés en la magia cabalística frente a sus amigos racionalistas: "Las fronteras de nuestras mentes están siempre cambiando, y muchas mentes pueden fluir entre sí, por así decirlo, y crean o revelan una sola mente… nuestros recuerdos son parte de una gran memoria, la memoria de la misma naturaleza".

 

A este "gran soñador" o esta "gran memoria" se puede acceder mediante las prácticas cabalísticas, o la meditación Zen, o el LSD, o mediante otra docena de métodos. Tiene la cualidad de la unidad, ya que es el mismo sin importar quién acceda a ella o cuándo - así se encuentren en la India en el año 500 A.C. o en Florencia en el 1300 D.C. o en Nueva York en el presente. Parece ser "atemporal" o ajeno a nuestras nociones conscientes de tiempo secuencial, ya que incluso un observador tan materialista como Freud pudo notarlo. Uno de los beneficios de las investigaciones psicológicas de nuestro tiempo - desde Freud y Jung, a la investigación LSD de los años 60, y el movimiento del potencial humano - ha sido volvernos conscientes nuevamente, por primera vez desde el siglo XVII, de que existe ese nivel de la psique en todos nosotros, y con seguridad no puede ser reprimido o ignorado.

 

El cabalista, despreciado en el siglo XIX y considerado loco o charlatán, parece ser el que ríe último. Tal vez sólo haya una persona de cada 10.000 - o cada 100.000 - que estudie seriamente la Cábala, pero la tercera parte vanguardista de la población entiende la lógica cabalística muy bien. Si uno les muestra el Árbol de la Vida, y lo explica, ellos dirán que es un mapa alternativo de los chakras - si están imbuidos en las ciencias orientales; o una anatomía del inconsciente colectivo - si están en onda con Jung; o los circuitos del sistema nervioso, si Tim Leary es lo suyo, pero de una manera u otra lo reconocerán. Parecía un galimatías para los contemporáneos de Yeats.

 

Los tipos de la Inteligencia Militar de Londres nunca pudieron descubrir cómo fue que los "arqueros angelicales" escaparon de la imaginación de Arthur Machen para ser percibidos por los soldados en Mons. Pero los lectores de esta revista entienden. ¿No es así?



 

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