Thursday, June 18, 2015

LOS KURDOS, ¿PARIENTES DE LOS SIONISTAS Y ADORADORES DEL DIABLO?

EL OSCURO CULTO A MELEK TAUS


¿QUIÉNES SON LOS KURDOS?

   Los kurdos son en su mayoría musulmanes suníes, aunque una importante minoría todavía sigue la religión tradicional kurda, el yazidismo. A lo largo de los siglos, en el norte del actual Irak habitaron pueblos pertenecientes a distintos grupos étnicos y lingüísticos que profesaban diferentes religiones y credos. En ese territorio vivieron juntos turcos, turcomanos, armenios, asirios, yazidas y judíos. 




   Numerosos aspectos de las culturas kurda y judía se han entrelazado de tal manera que las leyendas judías más conocidas sobre el origen de los kurdos los consideran judíos. Así, algunos sostienen que los kurdos provienen de una de las ramas que se separaron de los judíos, otros vinculan su origen al rey Salomón, etc.


   Los judíos de Irak, en especial los que habitaban en el centro del país, ya en tiempos de la dominación otomana ocupaban posiciones de importancia en la vida económica, cultural y aun política. 





   Los primeros cambios en el trato hacia los judíos se advirtieron en la década de 1930 cuando comenzaron a adquirir fuerza las tendencias pro nazis como consecuencia de las actividades de los agentes alemanes en el país. En 1948-1949, apenas comenzada la llamada “guerra de la independencia de Israel”, los judíos fueron sometidos a persecuciones por el gobierno árabe. La comunidad judía de Irak cayó en una grave situación económica y comenzó a abandonar rápidamente el país. El resultado fue que gran parte de los judíos kurdos e iraquíes se instaló en el recién creado Estado de Israel, aunque continuaron viviendo allí en comunidades separadas; celebraban las festividades kurdas, conservaban la cultura y la lengua kurdas y comenzaron a publicar periódicos. De hecho, toda la comunidad judía de Irak (de 120 a 130.000 personas, según distintas apreciaciones), una de las más antiguas (si no la más antigua) de la diáspora judía, abandonó sus lugares de residencia como consecuencia de la conjunción de una serie de factores, entre ellos las ideas del sionismo que había adquirido nueva vigencia después de la creación de Israel, y la sensación de inseguridad y peligro en que se hallaba la comunidad después de la primera guerra árabe-israelí.

   Sin embargo, al llegar a Israel los judíos kurdos e iraquíes se enfrentaron a numerosos problemas. Históricamente, la gran mayoría del pueblo judío diseminado por el mundo estaba constituida por los “judíos europeos” o askenazis. Aun después del Holocausto los askenazis y sus descendientes en muchos rincones del planeta continuaban sobrepasando a las restantes ramas judías. En el recién creado Estado de Israel eran la mayoría de la población y concentraban en sus manos todos los hilos del gobierno, la cultura y la sociedad. Siempre existieron problemas y disputas entre los askenazis y el resto de los judíos, en particular los “judíos orientales”, como consecuencia de distintas concepciones del mundo y las diferencias de lengua y costumbres, como así también en su necesidad de igualarse y definir su clase social. 

   Los judíos kurdos e iraquíes no podían avenirse a recibir un trato discriminatorio en el nuevo estado donde (de hecho) todos eran gobernados por los askenazis. Estos los presionaban por sus costumbres y formas de vida patriarcales, según los demás judíos, como así también por su actitud más tolerante con respecto a los musulmanes (lo cual era un factor muy importante), que llegaba a los casamientos mixtos.

   Al mismo tiempo, los judíos kurdos siempre han desempeñado un papel relevante en la política de Israel con respecto a los kurdos, como si poseyeran los conocimientos históricos y fueran las fuentes básicas de información acerca del territorio étnico de los kurdos en la región.





   A mediados de los años 1960 se inició una nueva página en las relaciones entre kurdos y judíos, cuando en el norte de Irak, en las zonas pobladas por kurdos, éstos iniciaron una serie de ataques armados contra el gobierno iraquí en una abierta guerra de guerrillas que no se limitó a las autoridades de Bagdad sino que se extendió a los países fronterizos de Turquía, Irán y Siria. Los primeros éxitos de los ataques de los kurdos iraquíes contra el gobierno de Irak atrajeron la atención activa de los servicios secretos israelíes, quienes vieron en ellos útiles aliados en su lucha contra los regímenes árabes de Siria y especialmente de Irak (el más constante de los enemigos de Israel en la región). 

   Por ese motivo, cuando a fines de los años 1950 los países árabes del Cercano Oriente iniciaron operaciones contra las minorías kurdas, comenzaron a aparecer evidencias de la política del estado judío, conocidas posteriormente como “estrategia de las fronteras”. Cabe señalar que los principios básicos de la “estrategia de las fronteras” fueron diseñados por los ideólogos del sionismo aun antes de la creación del Estado de Israel, mientras que los contactos políticos de las organizaciones judías con los kurdos se iniciaron en los años 30 del siglo XX. Después de la creación del Estado de Israel David Ben Gurion intentó ampliar esa estrategia. Concentró su atención en la formación de una alianza defensiva en torno a los países árabes, desarrollando la cooperación estratégica con Turquía, Irán y Etiopía.  Si bien esa política estaba dirigida también al debilitamiento de Siria, Sudán, Líbano y Egipto, el objetivo principal era Irak. Precisamente, con la intención de debilitar o anular la amenaza proveniente de Irak, Israel estableció estrechos vínculos secretos con los líderes del movimiento kurdo. 

   Ya a fines de los años 1950 y principios de la década posterior Israel proveyó de armas y abastecimientos y adiestró a los kurdos que luchaban contra el gobierno iraquí. Si bien aun no se han revelado todos los pliegues de esas operaciones, en ese período miles de agentes del Mosad e instructores del ejército israelí se hallaban en las zonas de población kurda del norte de Irak cumpliendo misiones secretas, disimulados en la figura de distintos personajes. El servicio especial de inteligencia “Parastin” del Partido Democrático Kurdo fue organizado con la ayuda del Mosad a fines de la década de 1960. 
Las actividades de la inteligencia israelí en el norte de Irak tenían una significación especial para los judíos, por cuanto en los combates contra la guerrilla kurda participaban no sólo las tropas gubernamentales iraquíes (más precisamente del régimen del Baas), sino también las tropas regulares de otro país árabe, Siria (también regido por el Baas). 

   Así, como consecuencia de la ayuda prestada por los israelíes a los kurdos iraquíes, importantes fuerzas sirias fueron evacuadas de la frontera con Israel. 

   A su vez, el hecho de que las tropas iraquíes estuvieran ocupadas en la represión de los kurdos en el norte de su país, dificultó la participación de Irak en la “guerra del día del juicio” contra Israel, en 1973, pues exigía el desplazamiento de fuerzas iraquíes tanto desde el frente interno (kurdo) como desde la frontera con Irán.

   A fines de la década de 1950 los servicios especiales israelíes, especialmente el Mosad, colaboraron activamente en la organización del KHV y del SAVAK, el servicio de inteligencia del shah de Irán.La estrecha colaboración entre los servicios de inteligencia israelí, estadounidense e iraní quedó claramente demostrada con la ayuda brindada a los rebeldes kurdos en el norte de Irak. Esta colaboración se mantuvo hasta 1975, cuando el gobierno del Shah, en un intento de mejorar sus relaciones con Irak, firmó el llamado “Acuerdo de Argel” y suspendió la ayuda a los kurdos iraquíes. Cabe recordar que la inteligencia israelí, a través de sus agentes y de sus fuentes kurdas y del antiguo servicio secreto SAVAK del Shah, obtuvo los datos necesarios acerca de las coordinadas del reactor atómico iraquí Tamuz-1 (Osirak), aun cuando fueron de mayor importancia los datos aportados por el espionaje aéreo. El reactor fue destruído en 1981 durante el ataque del ROU israelí.





   Después de la revolución islámica en Irán, el Mosad y el KHV han comenzado a actuar en dirección contraria desde las zonas de población kurda de Irak y Turquía (en especial el Mosad), contra Irán. 


Las relaciones kurdo-israelíes en la actualidad


   Las relaciones especiales entre Israel y los kurdos volvieron a aflorar en 1991 después de la invasión de Kuwait por parte de Irak, durante el operativo de EE.UU. y la coalición internacional. Como es sabido, a partir de la activación del operativo “Tormenta en el desierto”, los aliados promovieron levantamientos contra el régimen de Bagdad en las zonas chiítas, en el sur del país y en el norte kurdo, que fueron cruelmente reprimidos por las tropas gubernamentales.





   Las organizaciones judías iniciaron una intensa campaña en todo el mundo, en especial ante el gobierno de EE.UU., reclamando ayuda para los kurdos de Irak y, al mismo tiempo, una poderosa propaganda y acciones lobbísticas para ejercer presión sobre Irak. Israel evidenció su simpatía por los kurdos organizando la provisión de medicamentos, artículos de primera necesidad, ropas y tiendas de campaña a través de la frontera turco-iraquí. 

   En muchos aspectos, la mencionada campaña había sido organizada por la comunidad judía kurda de Israel. Esta llegó a organizar una manifestación ante la residencia del primer ministro Shamir en Jerusalén durante su entrevista con el secretario de Estado estadounidense James Baker, para reclamar que el gobierno de EE.UU. defendiera a los kurdos de la opresión de Sadam Husein.Sin embargo, la actitud de Israel hacia los kurdos ya dependía en muchos aspectos del nivel de cooperación turco-israelí, tal como señalaba el primer ministro B. Netaniahu en mayo de 1997: “Turquía padece los ataques terroristas del PKK, y nosotros no vemos ninguna diferencia entre el terrorismo del PKK y lo que está enfrentando Israel”. 

   La declaración de Netaniahu es significativa no sólo por oponerse a la creación de un estado kurdo, sino también por manifestar que no podrá firmarse la paz con Siria mientras Damasco no deje de ayudar al PKK. El cambio de prioridades de su política de seguridad obliga a Israel a reconsiderar su posición con respecto a los kurdos de Turquía. 

   Al término de las operaciones militares emprendidas por EE.UU. contra Irak en 2003 -de las cuales quizá sean los kurdos los más beneficiados-, en la prensa turca aparecieron informaciones de que uno de los líderes kurdos era de origen judío. Como consecuencia, “en breve, Israel establecerá estrechos vínculos con el gobierno de facto del estado kurdo existente en el norte de Irak”. 






   En el término de algunas semanas ese escenario fue aprovechado por los turcos. El diario turco Hurriyet publicó un artículo en el que señalaba que Masud Barzani encabezaría un nuevo estado kurdo-judío pro Israel en el territorio bíblico que abarca desde los Estrechos hasta el Eúfrates, incluidas las regiones del norte de Irak de población kurda.

   Pero los especialistas indican que el probable origen judío de M. Barzani es sólo una parte de la historia difundida en los círculos conservadores-nacionalistas, muy popular en sectores de la sociedad turca. 

   Agreguemos también que hace pocos años fue publicado en Turquía y tuvo amplia difusión un libro de Garun Yaya titulado “El mapa kurdo de Israel” en el que se habla de un plan de Israel (aliado con los kurdos) de ampliar sus fronteras a expensas de Irak y Turquía.

   De todas maneras, está absolutamente claro que la creación de la autonomía kurda en el norte de Irak después de la guerra de 2003 y la caída del régimen de S. Husein, inició una nueva etapa en las relaciones de Israel con los kurdos, lo cual puede resultar decisivo en sus contactos políticos con los demás estados de la región. Empero, “los kurdos esperan (no sin fundamento) no sólo la colaboración de las estructuras oficiales israelíes sino también de los cien mil judíos kurdos que anteriormente habitaban en el suelo de Kurdistán. Esta colaboración se desarrollará pese a la oposición de Irán y de una serie de estados árabes”.

Conclusión

   Después de la creación del estado judío el factor kurdo ha desempeñado siempre un papel especial en la estrategia geopolítica de Israel. Las relaciones entre Israel y los kurdos han sido un elemento importante en la política del estado judío en el Cercano y Medio Oriente, y un medio fructífero para ejercer presión sobre Irán (y en menor grado sobre Siria) y desviar la atención del gobierno de Bagdad e impedir su participación activa en la contienda árabe-israelí.

   Cabe señalar que la cercanía histórico-cultural de kurdos y judíos favoreció las estrechas relaciones entre Israel y los kurdos, condicionadas por la presencia de una comunidad judía fuerte y numerosa en Irak, considerada con justicia la más antigua del mundo.

   A pesar del traslado a Israel de toda la comunidad, los judíos irakíes conservan su identidad y en muchos aspectos determinan la política de Israel con respecto a los kurdos, Irak, Siria, Turquía e Irán. En ello también desempeñó un papel la comunidad kurda de Israel. Estudios han demostrado que los judíos tienen relación mucho más cercana con los kurdos, armenios y los habitantes de la Anatolia turca, que con los árabes palestinos, libaneses y sirios. 



Un estudio realizado por la Universidad Hebrea de Jerusalén demuestra que los kurdos son el pueblo más genéticamente cercano a los judíos.


   Los judíos del norte de África y de la región kurda de Irak, a pesar de tener más de mil años de separación, comparten los mismos genes, y descienden en línea paterna de israelitas.





Yazidismo

   Los yazidíes creen que su nombre proviene de la palabra Yezdan o Êzid, que significan “Dios”, aunque en la lenguas vernáculas del Kurdistán el término izid-u (verbo) significa “mandar” o “amonestar”.

   De acuerdo con la cosmovisión yazidí, "Dios" creó el mundo, que ahora está al cuidado de siete Seres Santos, conocidos como ángeles o Heft Sirr (los Siete Misterios). El superior es Melek Taus (Tawûsê Melek en kurdo), el ángel del pavo real, que es considerado por algunos musulmanes y cristianos como Satanás o el diablo. Según la Enciclopedia de Oriente, “la razón de la reputación de los yazidíes de ser “adoradores del diablo”, se debe a otro nombre de Melek Taus, Shaytan, el mismo nombre que el Corán da a Satanás.”




   Los relatos yazidíes de la creación son diferentes de los del judeo-cristianismo y el Islam. Cuentan que Dios creó primero, de su propia iluminación (Ronahî en kurdo), a Melek Ta’us y los otros seis arcángeles fueron creados después. Dios ordenó a Melek Taus no inclinarse ante los demás seres. Cuando Dios creó a los otros arcángeles les ordenó traerle el polvo (Ax) de la tierra (Erd), para construir el cuerpo de Adán. Después Dios dio vida a Adán de su propia respiración y mandó a todos los arcángeles para reverenciar a Adán. Ellos obedecieron, con excepción de Melek Taus. Al preguntarle Dios el por qué, Melek Taus le contestó, “¡Cómo puedo someterme a otro ser! Soy de tu iluminación, mientras que Adán fue hecho del polvo.” Entonces Dios lo elogió y lo designó como líder de todos los ángeles y su enviado en la tierra.





   Por tanto, los yazidíes creen que Melek Ta’us es el representante de Dios en la superficie de la tierra, a donde desciende cada primer miércoles de Nisan (marzo/abril), en el día que celebran como el Año Nuevo. Creen que Dios creó a Melek Taus de su iluminación en esa fecha. Consideran que respetar y alabar a Melek Taus, es una manera de reconocer su majestad y naturaleza sublime. 

   Esta idea se llama “Conocimiento del Sublime” (Zanista Ciwaniyê). El Sheij Adî observó la historia de Melek Taus y creyó en él.


   Otras historias, que a veces se entremezclan con la anterior explicación de la posición de Melek Taus, sí que lo identifican con un ángel caído que se redimió a sí mismo y que tras llorar durante 7000 años, sus lágrimas llenaron siete jarrones que una vez vertidos sobre los fuegos del infierno consiguieron apagarlos y por ello el hombre no debe enfrentarse al riesgo de la perdición eterna. También se encuentra una tradición en la que Melek Taus está esperando su último y seguro perdón para acabar con la humanidad que le ha maldecido, excepto, obviamente, sus seguidores, los yazidíes que serían salvados.

   Una idea dominante del creacionismo yazidí es que todos los yazidíes son descendientes de Adán antes que de Eva. Su preocupación por la pureza religiosa se expresa en el sistema de castas, las normas alimentarias, la preferencia por vivir en las comunidades de yazidíes, y la variedad de tabúes que gobiernan muchos aspectos de la vida. Los yazidíes son extremadamente endógamos. Además, los miembros de las tres castas de Yazidi, los murid, sheij y pir, se casan solamente dentro de su respectivo grupo. Los kurdos practican, al igual que los judíos, la taqiyya (disimular la fe cuando está en juego la propia vida).


   El ritual más importante es una peregrinación a la tumba del Sheij Adi Musafir en Lalish (ubicada al norte de Mosul) que debe hacerse al menos una vez en la vida. El momento más adecuado es durante el Festival de la Asamblea que se celebra en otoño, normalmente durante el mes de septiembre, y en la que los yazidíes sacrifican un buey, que simbolizaría la llegada del otoño y el ruego porque sea lluvioso o simplemente regar con la sangre del animal la tierra para regenerarla. El ritual es muy elaborado y empieza con la procesión de los fieles con lámparas de aceite en la mano iluminando el camino hacia el mausoleo, mientras hay danzantes y músicos. Después se purifican en el río para poder llevar en hombros la estatua de Sanjaq, el Pavo Real, que pesa más de 300 kilos y la depositan en el templo.




   Antes de entrar en el recinto, los creyentes besan la imagen en relieve de una serpiente negra tallada en la puerta:




CURIOSIDADES ADICIONALES PERO NO CASUALES







 





PERO AL FINAL DE CUENTAS, 
¿QUÉ PAÍS FUERON ANTIGUAMENTE LOS KURDOS?

 ASIRIA 



Profecía contra Asiria: 
Yahweh de los Ejércitos ha hecho este juramento: “Como lo he designado, así sucederá; lo que he planeado, eso se realizará: para quebrantar a Ashur en mi tierra, para aplastarlo en mi montaña. Y se quitará de ellos su yugo, y será quitada de su espalda su carga”. Este es el plan que está decidido para toda la tierra; para eso es que hay una mano extendida sobre todas las naciones. Porque Yahweh de los Ejércitos lo ha planeado, ¿quién puede invalidarlo? Su mano es la que está extendida, ¿quién puede retraerla?  
(Isaías 14.24-27)

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